Desde Onda Joven siente que sus sueños sí se harán realidad
Victor González Urrutia protagonizó la mayor revolución cultural de la que se tenga noticia en su vereda Villa Paz (Valle del Cauca). Con la cámara de su celular filmó películas de más de una hora de duración que son las delicias de su comunidad. Más de seis películas ya están en su currículo y sin nunca haber recibido ningún tipo de formación. Ahora, desde que ingresó a la red Onda Joven su mundo se amplió, la avidez por conocer aumentó y, aunque no cuenta con recursos para educación formal, sabe que el Internet, así sea alquilado, tiene las respuestas a muchos de sus interrogantes. Albañil –por falta de oportunidades- hoy sueña con ser un cineasta, aprender más, ayudar a que su comunidad sea reconocida y, tal vez, algún día, tener un cámara de filmar, de esas que son de verdad.
Por Nancy Villescas
Para Victor, Hollywood está en Villa Paz
Victor González Urrutia protagonizó la mayor revolución cultural de la que se tenga noticia en su vereda Villa Paz (Valle del Cauca). Con la cámara de su celular filmó películas de más de una hora de duración que son las delicias de su comunidad. Más de seis películas ya están en su currículo y sin nunca haber recibido ningún tipo de formación. Ahora, desde que ingresó a la red Onda Joven su mundo se amplió, la avidez por conocer aumentó y, aunque no cuenta con recursos para educación formal, sabe que el Internet, así sea alquilado, tiene las respuestas a muchos de sus interrogantes. Albañil –por falta de oportunidades- hoy sueña con ser un cineasta, aprender más, ayudar a que su comunidad sea reconocida y, tal vez, algún día, tener un cámara de filmar, de esas que son de verdad.
Por Nancy Villescas
A Anastasio y Lucia les tocó vivir el amor maldito. La traición, los celos, la ira y la venganza se transformaron en un cóctel venenoso que le puso fin a sus vidas. Uno y otro no encontraron paz mientras vivieron y los pocos remansos de amor siempre fueron interrumpidos por sentimientos desoladores y violentos. Así pasó en la vereda Villa Paz (Valle del Cauca) y en la febril imaginación de Victor González Urrutia, un joven cineasta quien armado de un celular filmó la trágica y fantasiosa vida de esta pareja hasta convertirla en un film de una hora de duración al que bautizó Amor sin perdón.
De 25 años, el mejor estudiante de bachillerato de su generación y albañil de profesión -no por gusto sino por falta de oportunidades- Victor, el cineasta autodidacta, nunca imaginó que ese sencillo gusto por filmar se transformaría en una verdadera revolución cultural en su comunidad.
Comenzó, aclara él, cuando la tecnología llegó a la vereda, en 2008, y pudo comprar su propio celular. Para ese entonces ya guardaba entre sus cosas varios escritos con historias de amor, de fantasmas y de traición. En el celular descubrió la cámara y de ahí fue solo un paso para comenzar a filmar a su padre, Armando González, un compositor de canciones de esas que llegan al alma.
Un buen día descubrió que una canción que interpretaba Armando era similar a una historia que él había escrito y le propuso a su padre que la actuara. El se asustó y pidió un poco de tiempo pero Victor le reiteró: “actuar es que usted va a tomar un personaje que no es usted y va a seguir lo que yo escriba. Yo le ‘imanto’ (sic) ese personaje”. Y para darle más confianza le dijo: “ensayemos” y aprovechó la presencia de su tío Daniel y de su primo José Luis para que se integraran a la aventura: ellos encarnaron a Anastasio, el protagonista, Peregrino, el amigo fiel y Cristancho el traidor. La primera escena se filmó en la habitación del padre y la música de fondo fue de José Alfredo Jiménez.
De ahí en adelante no hubo nadie que los detuviera. La escenografía era la casa, el parque de la vereda y hasta el cementerio. El padre puso todo su empeño en adentrarse en el papel, a su manera. Se vincularon más miembros de la familia y hasta el propio Victor actuó durante algunos minutos. Fueron semanas de grabación.
Para la edición, Victor explica que en todos los computadores viene un programa que se llama Windows Movie Maker. Alguien le explicó lo básico y él empezó a armar toda la trama no como una historia lineal sino que contrastaba eventos del pasado y presente, la musicalizó y finalmente quedó terminada.
Faltaba el momento más importante: el estreno. Ese día la comunidad entera de Villa Paz acudió al salón comunal a su cita con el séptimo arte. Se llevaron sillas porque las que había no alcanzaron. Se apagaron las luces y la función comenzó. El público reía porque reconocía a los personajes pero lentamente se dejó seducir por la trama y hasta último momento esperó, con el alma en vilo, cómo terminaba la trágica vida de Anastasio y Lucía. La mayoría confiaba que el amor redimiera a los protagonistas pero, según Victor, “en el alma de Anastasio había amor, pero no perdón”.
El final fue sorpresivo para todos pero a la salida querían tener una copia de la película para enviarla a sus familiares que viven en otras ciudades. En realidad, el éxito fue rotundo y después de ese film vinieron más: Tiempo de angustia, La Sangre Equivocada, Presagio, la última gallina en el solar, la senda equivocada y la Puerca. Esta último es un film de 60 segundos que se puede ver en You Tube.
Varias se filmaron con el celular, luego el pintor caucano Luis Eduardo Ricaurte le obsequió una cámara fotográfica que, él usa como de video. En algún momento aprendió a poner subtítulos y traduce palabras en ingles. Y todo eso sin haber nunca recibido una orientación técnica.
Con Plan, su primer acercamiento a la técnica
De 25 años, el mejor estudiante de bachillerato de su generación y albañil de profesión -no por gusto sino por falta de oportunidades- Victor, el cineasta autodidacta, nunca imaginó que ese sencillo gusto por filmar se transformaría en una verdadera revolución cultural en su comunidad.
Comenzó, aclara él, cuando la tecnología llegó a la vereda, en 2008, y pudo comprar su propio celular. Para ese entonces ya guardaba entre sus cosas varios escritos con historias de amor, de fantasmas y de traición. En el celular descubrió la cámara y de ahí fue solo un paso para comenzar a filmar a su padre, Armando González, un compositor de canciones de esas que llegan al alma.
Un buen día descubrió que una canción que interpretaba Armando era similar a una historia que él había escrito y le propuso a su padre que la actuara. El se asustó y pidió un poco de tiempo pero Victor le reiteró: “actuar es que usted va a tomar un personaje que no es usted y va a seguir lo que yo escriba. Yo le ‘imanto’ (sic) ese personaje”. Y para darle más confianza le dijo: “ensayemos” y aprovechó la presencia de su tío Daniel y de su primo José Luis para que se integraran a la aventura: ellos encarnaron a Anastasio, el protagonista, Peregrino, el amigo fiel y Cristancho el traidor. La primera escena se filmó en la habitación del padre y la música de fondo fue de José Alfredo Jiménez.
De ahí en adelante no hubo nadie que los detuviera. La escenografía era la casa, el parque de la vereda y hasta el cementerio. El padre puso todo su empeño en adentrarse en el papel, a su manera. Se vincularon más miembros de la familia y hasta el propio Victor actuó durante algunos minutos. Fueron semanas de grabación.
Para la edición, Victor explica que en todos los computadores viene un programa que se llama Windows Movie Maker. Alguien le explicó lo básico y él empezó a armar toda la trama no como una historia lineal sino que contrastaba eventos del pasado y presente, la musicalizó y finalmente quedó terminada.
Faltaba el momento más importante: el estreno. Ese día la comunidad entera de Villa Paz acudió al salón comunal a su cita con el séptimo arte. Se llevaron sillas porque las que había no alcanzaron. Se apagaron las luces y la función comenzó. El público reía porque reconocía a los personajes pero lentamente se dejó seducir por la trama y hasta último momento esperó, con el alma en vilo, cómo terminaba la trágica vida de Anastasio y Lucía. La mayoría confiaba que el amor redimiera a los protagonistas pero, según Victor, “en el alma de Anastasio había amor, pero no perdón”.
El final fue sorpresivo para todos pero a la salida querían tener una copia de la película para enviarla a sus familiares que viven en otras ciudades. En realidad, el éxito fue rotundo y después de ese film vinieron más: Tiempo de angustia, La Sangre Equivocada, Presagio, la última gallina en el solar, la senda equivocada y la Puerca. Esta último es un film de 60 segundos que se puede ver en You Tube.
Varias se filmaron con el celular, luego el pintor caucano Luis Eduardo Ricaurte le obsequió una cámara fotográfica que, él usa como de video. En algún momento aprendió a poner subtítulos y traduce palabras en ingles. Y todo eso sin haber nunca recibido una orientación técnica.
Con Plan, su primer acercamiento a la técnica
Fueron los muchachos que están vinculados a la red Onda Joven que promueve Plan quienes se acercaron a Victor a proponerle que se vinculara a la iniciativa. Su liderazgo innato y su creatividad se granjearon el afecto de todos los jóvenes.
Y su vinculación no pudo ser más propicia. En ese momento, los jóvenes estaban craneándose la manera de crear un Web Site que recoja todo su trabajo comunitario y su experiencia desde diferentes iniciativas juveniles: Jóvenes Constructores de Paz, Caja Mágica, Semilleros y otros tantos grupos de iniciativas que están cobijados bajo Onda Joven.
Fue en ese escenario en el que por primera vez Victor escuchó hablar de plano medio, plano cerrado, contrapicado, también escuchó que en Internet podría encontrar información sobre el tema que podía leer y ampliar sus conocimientos. Y ese es, en últimas su sueño “mostrar mis escritos, ser un cineasta, que la gente se alimente de esas ideas y que pueda ayudar a mi comunidad”.
Desde que está con los muchachos de Onda Joven siente que su visión se le ha ampliado mucho más y ve mucho más cerca la posibilidad de que sus sueños se hagan realidad. No cuenta con los recursos suficientes para asistir a una enseñanza formal pero eso no le va a impedir encontrar otros caminos para llegar a ese conocimiento y guarda la esperanza de que algún día, quizás uno no muy lejano, pueda hacer sus películas con una cámara de filmar, de las de verdad.
Y su vinculación no pudo ser más propicia. En ese momento, los jóvenes estaban craneándose la manera de crear un Web Site que recoja todo su trabajo comunitario y su experiencia desde diferentes iniciativas juveniles: Jóvenes Constructores de Paz, Caja Mágica, Semilleros y otros tantos grupos de iniciativas que están cobijados bajo Onda Joven.
Fue en ese escenario en el que por primera vez Victor escuchó hablar de plano medio, plano cerrado, contrapicado, también escuchó que en Internet podría encontrar información sobre el tema que podía leer y ampliar sus conocimientos. Y ese es, en últimas su sueño “mostrar mis escritos, ser un cineasta, que la gente se alimente de esas ideas y que pueda ayudar a mi comunidad”.
Desde que está con los muchachos de Onda Joven siente que su visión se le ha ampliado mucho más y ve mucho más cerca la posibilidad de que sus sueños se hagan realidad. No cuenta con los recursos suficientes para asistir a una enseñanza formal pero eso no le va a impedir encontrar otros caminos para llegar a ese conocimiento y guarda la esperanza de que algún día, quizás uno no muy lejano, pueda hacer sus películas con una cámara de filmar, de las de verdad.



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