Reinel Gutiérrez
Nada más positivo que Colombia tenga familias en acción. Unos hogares conformados por el padre, la madre, los hijos, todos dedicados a trabajar, estudiar y progresar. Familias que den buenos profesionales, excelentes deportistas, expertos y técnicos en varias artes. Gente alegre, decidida y llena de buena vida. Familias que habiten casas amplias bonitas y confortables que no sean escenario de peleas, discusiones y disputas. Todos trabajando por el bienestar propio y colectivo. Laborando constantemente pueden ser el aporte a una sociedad justa y de convivencia. Esto es lo ideal de familias en un sano trabajo y no convertidas en pordioseras, cumpliendo a la vez el papel de votantes cautivas. La limosna genera dependencia y aquieta eliminando por tanto la acción. Bien se dijo que no hay que dar pescado, sino enseñar a pescar. En Colombia se ven tristes cuadros de gentes famélicas haciendo fila para obtener la caridad gubernamental. Así los colombianos no pueden ser los más alegres del planeta. Los gobernantes se quieren ganar el cielo con vergonzosas obras de caridad, lo cual no se compadece con la verdadera injusticia que hay, y que tiene sometidos a millones de colombianos a mendigar una moneda, a drogarse, prostituirse y matar.
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