miércoles, 12 de mayo de 2010

GUERRA EN EL TECHO

Reinel Gutiérrez

Los combates se pueden presentar en cualquier escenario. En Colombia, la topografía se presta para los encuentros violentos entre personas armadas.

En el techo de la casa vecina todos los días se pone alimento, como arroz cocido, para las torcazas que llegan. A la vez es una terapia para quien suministra la comida. Sucede que estos pequeños animales, no son tan mansos o pacíficos, sobre todo en la relación entre ellos.

Se observa el egoísmo y ferocidad de algunas de las aves, para ahuyentar a las otras y que no coman. La guerra en el techo es más aguda cuando el alimento se deja en un solo sitio, y no distribuido en todo el espacio.

En la lucha por la comida, las torcazas amenazan con ala levantada, picotean, arrancan plumas, es decir, parecen seres humanos. En el planeta la brega es por la comida, y entonces hay países poderosos, industrializados, que almacenan mucha comida, y los hay pobres y hambrientos que no pueden arrimar.

Las torcazas sin plumaje, intelectuales, rapaces y egoístas, también hacen guerra, no en un techo, sino en lugares más grandes, y no arrancan plumas a las otras, sino que las matan.

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