viernes, 28 de mayo de 2010

La fiebre del Oro que destroza al Pacífico

Por: Luís A. Barrera M.

Con la llegada de las primeras retroexcavadoras a Timbiquí, en el Litoral Pacífico caucano, se encienden las alarmas de las comunidades, autoridades ambientales y los ecologistas, quienes ven potencialmente que esta zona se pueda convertir en una nueva “Zaragoza”.

El Tribunal Superior del Valle acaba de confirmar en todas sus partes las medidas cautelares contra el municipio de Buenaventura por la explotación ilegal de oro en el corregimiento de Zaragoza. La medida proferida por un Juzgado Administrativo permite que se continúe realizando la labor de la minería pero sólo con el sistema artesanal del barequeo o el uso de canoas, bateas y barbacoas en el río Dagua para que los hombres y mujeres saquen el precioso metal pero sin ayuda de maquinaria, lo que obligaría a cerca de un centenar de retroexcavadoras a abandonar la zona.

Y es que la minería en su desordenada explotación está destrozando el Pacífico por cuenta de la fiebre del oro y otras diversas y rudimentarias formas de explotación minera, principalmente de metales con alta demanda como la plata, zinc, platino, etc, que arrojan a las aguas de los ríos cianuro y arsénico, entre otras sustancias altamente tóxicas, y que terminan vertiéndose de las cuencas hidrográficas al océano con daños incalculables al ecosistema.

En las aguas del Pacífico Colombiano, de acuerdo con las propias corporaciones ambientales, también se arrojan cerca de 98 mil m3/día de aguas residuales provenientes principalmente de Tumaco, Guapi y Buenaventura, las tres poblaciones más importantes sobre esta costa, que representan la totalidad de la actividad industrial, más del 61% de la actividad de exportación nacional por puertos marítimos y cerca del 87 % de la población costera del litoral que es cercana a los 600 mil habitantes, quienes en su mayoría viven en literal miseria y pobreza, en medio de graves problemas sociales y altísima tasa de desempleo e inseguridad.

Para desconsuelo de nuestra marginada y olvidada comunidad del Litoral, este grave problema ambiental, económico y social no tiene muchos dolientes.

El problema es grave y no da espera. Al igual que todos los crímenes ecológicos cometidos en cualquier parte del mundo, afecta nuestro hogar, que es el planeta Tierra. Entonces, como el problema es de todos y en él se compromete la vida de muchas especies, incluyendo la vida humana, demandamos su solidaridad, porque todos hacemos parte de la solución. Si no paramos ese "progreso caótico" que mata, estaremos avanzando hacia el inexorable suicidio de la especie humana.

También la sentencia judicial para el caso de Zaragoza en el Valle del Cauca ordenó nombrar un perito evaluador para determinar los daños causados y precisar el monto del resarcimiento y la restitución que debe asumir el municipio de Buenaventura, lo que pone en calza prietas al Alcalde José Félix Ocoró, como “responsable” de permitir la explotación ilegal que le cambió el cauce al río Dagua y graves daños al ecosistema de la región, además de las consecuencias que trajo al aumentar la sedimentación de la bahía de Buenaventura.

La fiebre del oro como un desesperado medio de subsistencia de miles de hombres y mujeres pobres en el Cauca, recientemente dejó en la parte alta del río Ovejas, en el municipio de Suárez, la muerte de 8 mineros provenientes de Zaragoza en donde cerca de 10 mil personas derivan su sustento de la explotación del precioso metal a un costo ambiental inconmensurable.

3 comentarios:

  1. Miguel Estupiñan Rodriguez28 de mayo de 2010 16:53

    No todo lo que brilla es Oro. Si en Timbiquí en el Cauca no se ponen pilas, se repite la tegredia ecológica y puede estallar una bomba social de alto poder.

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  2. Agustín Alomía28 de mayo de 2010 21:08

    En Zaragoza, las autoridades locales y ambientales fueron muy permisivas y el daño ocasionado al rio y esta zona es ireversible.

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  3. edilmalozano323@hotmail.com29 de mayo de 2010 16:13

    El hambre, el desespero por el rebusque, la extrema pobreza de las gentes del pacífico y otras regiones, junto con las mafias de los compradores de oro, destryen nuestro medi ambiente,anate la mirada complaciente y cómplce de las autoridades.

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