El XIV Informe trimestral del secretario general de la OEA al Consejo Permanente sobre la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia (MAPP/OEA), del 28 de Abril de 2010, ratifica nuevamente que la ‘Seguridad Democrática’ no pudo contra los nuevos paramilitares.
En dicho informe de seguimiento la OEA afirma que "Las acciones de las estructuras emergentes o bandas criminales en contra de la población no han cesado y continúan presentándose masacres, secuestros, desapariciones, homicidios, amenazas y extorsiones". "Así mismo se ha encontrado que estas estructuras afectan directamente a líderes comunitarios y sociales, funcionarios públicos, poblaciones indígenas y afrocolombianas cuando representan un obstáculo para el desarrollo de sus actividades ilegales, situación que genera incertidumbre y temor dentro de las comunidades".
La Misión dice que si bien las AUC desaparecieron como una realidad política parte de ellas han reaparecido, no como paramilitares, sino como bandas criminales ligadas de manera explícita al narcotráfico y a otras actividades ilegales, que obstaculizan el proceso de verdad, justicia y reparación para las víctimas, así como el proceso de reintegración para los desmovilizados de las AUC. También han impedido el acceso de la Fiscalía a las fosas comunes para recuperar los cuerpos de las víctimas del paramilitarismo. Masacran, secuestran, desaparecen, asesinan, amenazan y extorsionan, al igual que lo hacían los antiguos paras.
Igualmente, la ONG Humans Rights Watch publicó su último informe, 'Herederos de los paramilitares, la nueva cara de la violencia en Colombia', que denuncia la metamorfosis de los antiguos bloques paramilitares en las nuevas bandas criminales. Quienes las dirigen son los mandos medios de las antiguas AUC, y quienes las componen son paramilitares desmovilizados, paramilitares que nunca dejaron las armas y nuevos jóvenes. Según el informe estos neoparamilitares, no solo actúan en las mismas zonas que las AUC, sino que también se comportan como ellos lo hacían: controlan territorios, manejan el negocio del narcotráfico y cometen abusos contra la población civil.
El informe dice que operan en 24 de los 32 departamentos de Colombia, y que cuentan con uno 10.200 hombres. Menciona a 'los urabeños', 'los rastrojos', 'los paisas', 'los machos', 'los nueva generación' y a las 'Aguilas Negras'.

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