Salud
Va un saludo especial en el Día Universal del Trabajo. Afortunadamente no fue abolido en este gobierno que se acaba con el resto de legislación laboral.
Todavía tenemos mente, imaginación, brazos y fuerza vital. Podemos pensar, crear, fabular, reír, amar. Eso debiera ser parte de nuestro TRABAJO.
Por ello, lo invito a cantar, a darnos gracias por ser hábiles, por gozar de un trabajo aunque sea temporal.
Son más de 20 millones de compatriotas que están por fuera de la alegría de tener cómo sobrevivir y están sumidos en la miseria. Vaya triunfo de la seguridad democrática.
Imploremos al aire, a los árboles, a los girasoles, a la abeja y al viento que nos traigan paz laboral, empleos decentes y tiempo libre para dedicarlo al arte del amor, de la música, de la risa y sentarnos en la puerta de la casa a leer un libro. Que venga una paz no octaviana sino verde, con sol de pétalos amarillos.
Brindemos por una nueva patria,
Leopoldo de Quevedo y Monroy
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