Quienes se metan con el Papa, ataquen el clero, hablen malintencionadamente de los sacerdotes y pretendan burlarse de las cosas Sagradas, están insultando la Iglesia y todos los bautizados somos Iglesia.
“La Iglesia, más que una sociedad, podría compararse con una gran familia formada por miles de miembros unidos entre sí, por estar cada uno de ellos unido a Dios”, nos ha enfatizado el párroco del templo de la Inmaculada Concepción de Puerto Tejada, el Padre Ever Claudio Marín García, a quienes asistimos al Sistema Integral de la Nueva Evangelización SINE.
La tendencia que prevalece actualmente en algunos medios de comunicación tras los sonados y aislados escándalos de abusos sexuales de prelados, consiste en dejar de lado los hechos y forzar las interpretaciones a fin de difundir una imagen de la Iglesia Católica como si fuese la única responsable de estas condenables conductas.
Una imagen que no corresponde con la realidad. Y que sin embargo se realiza con el evidente e innoble intento de llegar a golpear, a cualquier precio, a Benedicto XVI y a sus más estrechos colaboradores.
La Iglesia Católica está actualmente siendo atacada. Diversos medios de comunicación acusan, primero a la Iglesia, y después al Papa Benedicto XVI, de encubrir casos de sacerdotes pedófilos.
Hay cosas que tristemente son verdaderas. No podemos negarlo. Pues no se puede tapar el sol con las manos y ha sido la propia Iglesia la primera en condenarlas. Pero también es cierto que dentro de todo esto, hay muchas mentiras y tergiversaciones de los hechos reales.
La cuestión de los abusos sexuales de menores por parte de miembros del clero católico ha seguido estando muy presente en los medios de comunicación de muchos países, en particular en Europa y en América del Norte, también en los últimos días tras la publicación de la carta del Papa a los católicos irlandeses.
No es una sorpresa. En la Arquidiócesis de Cali hace un par de años fue advertida por el presbítero Germán Robledo Ángel, sobre presuntos irregulares conductas de quienes sirven en la propia catedral.
El máximo Jerarca de la Iglesia Católica llegó a su quinto año en el trono de San Pedro en medio de una crisis que para algunos enemigos gratuitos va más allá de lo sospechado. "Dirijo una Iglesia herida y pecadora", ha dicho sin tapujo.
Y sin embargo se le critica pues para unos críticos y teólogos el tono y el contenido contrastan radicalmente con el “Papa orgulloso y eurocentrista que minimizó el holocausto, que negó la violencia de la colonización de América y que acusó al Islam de ser esencialmente violento.”
La imagen de la Iglesia Católica se ha visto también criticada por la revelación de una carta emitida en 2001 por el cardenal colombiano Darío Castrillón, y apoyada por el difunto Papa Juan Pablo II, en la que alaba al obispo francés Pierre Pican por no haber denunciado ante la administración civil al sacerdote Rene Bissey por abusos a menores. Aunque éste de todas maneras, fue sentenciado a 18 años de prisión por violar a un niño y por abusar de otros diez jóvenes.
Ante esto, Castrillón respondió que "nunca" se arrepentirá por el apoyo que otorgó al obispo francés y aseguró que hay una "persecución contra la Iglesia". El argumento es de tal naturaleza que atrae la atención morbosa de algunos medios de comunicación, y el modo en el que la Iglesia lo afronta es crucial para su credibilidad moral.
Por su parte, el papa Benedicto XVI ha dicho que el escándalo de abusos sexuales que sacude al catolicismo muestra que la Iglesia necesita hacer penitencia por sus pecados, y prometió públicamente "acción" contra el escándalo.
En realidad, los casos que han salido a relucir tuvieron lugar, por lo general, hace bastante tiempo, incluso hace decenas de años, pero reconocerlos y reparar el daño hecho a las víctimas es el precio del restablecimiento de la justicia y de aquella “purificación de la memoria” que permite mirar con renovado compromiso y con humildad y confianza en el futuro.
A esta confianza contribuyen las numerosas señales positivas que han llegado de diferentes conferencias episcopales, obispos e instituciones católicas de varios países de distintos continentes. Pues se sabe que Benedicto XVI no es parte del problema, sino parte importante de la solución.
lualbamo@hotmail.com
“La Iglesia, más que una sociedad, podría compararse con una gran familia formada por miles de miembros unidos entre sí, por estar cada uno de ellos unido a Dios”, nos ha enfatizado el párroco del templo de la Inmaculada Concepción de Puerto Tejada, el Padre Ever Claudio Marín García, a quienes asistimos al Sistema Integral de la Nueva Evangelización SINE.
La tendencia que prevalece actualmente en algunos medios de comunicación tras los sonados y aislados escándalos de abusos sexuales de prelados, consiste en dejar de lado los hechos y forzar las interpretaciones a fin de difundir una imagen de la Iglesia Católica como si fuese la única responsable de estas condenables conductas.
Una imagen que no corresponde con la realidad. Y que sin embargo se realiza con el evidente e innoble intento de llegar a golpear, a cualquier precio, a Benedicto XVI y a sus más estrechos colaboradores.
La Iglesia Católica está actualmente siendo atacada. Diversos medios de comunicación acusan, primero a la Iglesia, y después al Papa Benedicto XVI, de encubrir casos de sacerdotes pedófilos.
Hay cosas que tristemente son verdaderas. No podemos negarlo. Pues no se puede tapar el sol con las manos y ha sido la propia Iglesia la primera en condenarlas. Pero también es cierto que dentro de todo esto, hay muchas mentiras y tergiversaciones de los hechos reales.
La cuestión de los abusos sexuales de menores por parte de miembros del clero católico ha seguido estando muy presente en los medios de comunicación de muchos países, en particular en Europa y en América del Norte, también en los últimos días tras la publicación de la carta del Papa a los católicos irlandeses.
No es una sorpresa. En la Arquidiócesis de Cali hace un par de años fue advertida por el presbítero Germán Robledo Ángel, sobre presuntos irregulares conductas de quienes sirven en la propia catedral.
El máximo Jerarca de la Iglesia Católica llegó a su quinto año en el trono de San Pedro en medio de una crisis que para algunos enemigos gratuitos va más allá de lo sospechado. "Dirijo una Iglesia herida y pecadora", ha dicho sin tapujo.
Y sin embargo se le critica pues para unos críticos y teólogos el tono y el contenido contrastan radicalmente con el “Papa orgulloso y eurocentrista que minimizó el holocausto, que negó la violencia de la colonización de América y que acusó al Islam de ser esencialmente violento.”
La imagen de la Iglesia Católica se ha visto también criticada por la revelación de una carta emitida en 2001 por el cardenal colombiano Darío Castrillón, y apoyada por el difunto Papa Juan Pablo II, en la que alaba al obispo francés Pierre Pican por no haber denunciado ante la administración civil al sacerdote Rene Bissey por abusos a menores. Aunque éste de todas maneras, fue sentenciado a 18 años de prisión por violar a un niño y por abusar de otros diez jóvenes.
Ante esto, Castrillón respondió que "nunca" se arrepentirá por el apoyo que otorgó al obispo francés y aseguró que hay una "persecución contra la Iglesia". El argumento es de tal naturaleza que atrae la atención morbosa de algunos medios de comunicación, y el modo en el que la Iglesia lo afronta es crucial para su credibilidad moral.
Por su parte, el papa Benedicto XVI ha dicho que el escándalo de abusos sexuales que sacude al catolicismo muestra que la Iglesia necesita hacer penitencia por sus pecados, y prometió públicamente "acción" contra el escándalo.
En realidad, los casos que han salido a relucir tuvieron lugar, por lo general, hace bastante tiempo, incluso hace decenas de años, pero reconocerlos y reparar el daño hecho a las víctimas es el precio del restablecimiento de la justicia y de aquella “purificación de la memoria” que permite mirar con renovado compromiso y con humildad y confianza en el futuro.
A esta confianza contribuyen las numerosas señales positivas que han llegado de diferentes conferencias episcopales, obispos e instituciones católicas de varios países de distintos continentes. Pues se sabe que Benedicto XVI no es parte del problema, sino parte importante de la solución.
lualbamo@hotmail.com

Eso de creer que porque los curas no pueden tener pareja se convierten en pedófilos y homosxuales es un mito.
ResponderSuprimirYa lo eran y se meten en una organización como la Iglesia que se presta para estas cosas Esto no quiere decir que todos lo sean, claro, pero hay padres y sobre todo madres que pecan por ingenuidad. Como con aquel maestro que abuso de una exalumna en un paseo escolar y habia mujeres que lo defendian porque " era muy simpatico" .
Eso de creer que porque los curas no pueden tener pareja se convierten en pedófilos y homosxuales es un mito.
ResponderSuprimirYa lo eran y se meten en una organización como la Iglesia que se presta para estas cosas Esto no quiere decir que todos lo sean, claro, pero hay padres y sobre todo madres que pecan por ingenuidad. Como con aquel maestro que abuso de una exalumna en un paseo escolar y habia mujeres que lo defendian porque " era muy simpatico".
A este amigo sonrisal, una buena lectura de Nietzsche no le vendría nada mal!!!
ResponderSuprimirHe leído el pronunciamiento de Su Santidad respecto a este bochornoso tema que le ha tocado enfrentar en su pontificado y con todo respeto: a sus años.
ResponderSuprimirDe antemano y como sabemos,se nota lo decente que es, incluso para describir aberraciones como las denunciadas por las victimas y familiares, siendo las mismas repudiadas por Vaticano en forma contundente, eso está claro.
Queda de mano de las autoridades de cada país hacer cumplir las leyes que defienden a los menores y, buscar la verdad para que ningún prelado inocente pague por algo que no ha cometido.
Queda por delante mucho que hacer para renovar la esperanza y la fe en esos pequeños y deslindar lo que son los hechos mundanos, de lo espiritual.
EN VERDAD QUE ES UN CRIMEN ATROZ, PIDADMOS A DIOS QUE EL JUZGUE Y DE SU MERECIDO. NOSOTROS MANTENGAMONOS EN ORACIÓN POR EL PERDON Y SOBRE TODO QUE NO VUELVAN A DARSE ESTOS CASOS ABOMINABLES. Y MUCHA ORACIÓN PARA QUE VUELVA LA PAZ A LOS NIÑOS Y JOVENES, COMO TAMBIEN A LOS PADRES Y MÁS FAMILAIRES DE ESTE ACTO CONDENABLE.
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