Sí, señora Presidenta
Por Jairo Cala Otero / Conferenciante – Cultor del español correcto
Son ya varios los lectores de mis artículos que me han preguntado: ¿Cómo se dice: presidente o presidenta? Podríamos contestar que ambos términos son correctos. Pero si la respondemos siguiendo literalmente su enfoque hay que decir que para referirse a hombre se emplea ‘presidente’, y para aludir a mujer, ‘presidenta’. Y que también se usa ‘presidente’ para designar a mujer, pero con el artículo en femenino: la (La presidente).
El asunto toma otro rumbo si cotejamos la inquietud de aquellas personas con un escrito que circula por internet. Su autor, al parecer, es un mexicano que dice ser licenciado en literatura y español. Según afirma, el vocablo “presidenta” es incorrecto. Y para censurarlo -hasta pide no usarlo dizque ¡para no ser incultos!- hace un análisis traído de los cabellos, que ni vale la pena citarlo, porque eso significaría hacerle el juego a su tesis, con la cual desorienta a las personas ávidas se saber cómo se aplica el femenino de “presidente”.
No parece haberle servido de mucho tanto "estudio" al crítico. Escribe, además, con soberbia; su estilo es impositivo y maltrata a los demás llamándolos ignorantes. ¿Será él una eminencia exenta de errores? ¿Será infalible como Dios? El tal "licenciado", por lo demás, se introduce en argumentaciones carentes de sustento lingüístico al hacer comparaciones con locuciones que nada tienen qué ver con el uso de género en asuntos idiomáticos. Para contradecir a quienes usan el término “presidenta”, refiriéndose a mujeres que ostentan tal cargo, el “manito” hace una analogía al poner como ejemplos que, entonces, deberá también decirse y escribirse: “besitas”, como femenino de besitos; “saludas”, como femenino de saludos; y que no se debe decir licenciado en castellano, sino en “castellana”; ni licenciado en literatura, sino en “literaturo”, en una alusión egocéntrica a su título académico. ¡Una fanfarronería con rustiquez incluida!
Y, luego, remata advirtiendo que un mal ejemplo sería decir: “La pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacanta, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta”.
Comparar la aplicación de femeninos en sustantivos que lo admiten, con los que no los tienen, es una ocurrencia insulsa. Desconoce el “licenciado”, por lo que se nota, la existencia de los vocablos ambivalentes, es decir, que admiten tanto género masculino como género femenino: paciente, estudiante, adolescente, sufriente, integrante, ardiente, que él ingenuamente cita en su ridículo ejemplo. Enseguida dice: “Qué mal suena ahora presidenta, ¿no?”. Como si el asunto fuese sólo de sonido, no de precepto idiomático. ¡Vaya ocurrencia más absurda!
Se infiere de semejante “tesis” que el señor de sombrero de ala ancha ignora la normativa lingüística existente en español. Y borra de un plumazo (¿O de un balazo revuelto con tequila?) lo que preceptúa la Real Academia Española -RAE- en su diccionario panhispánico de dudas, sobre esta materia que nos ocupa. Veamos:
"Presidente. ‘Persona que preside algo’ y, en una república, ‘jefe del Estado’. Por su terminación, puede funcionar como común en cuanto al género (el/la presidente): «La designación de la presidente interina logró aplacar la tensión» (Clarín [Argrentina]). Pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico presidenta: «Tatiana, la presidenta del Comité, no le dejaba el menor espacio» (Álvarez Gil - Naufragios [Cuba - 2002])”.
Las lenguas son cambiantes, mutan de manera constante. Se forman por el arraigo que las palabras tienen entre los hablantes. Lo que hace la RAE no es inventar vocablos sino aceptarlos e incorporarlos a las nuevas ediciones del diccionario, a medida que esas palabras cobran fuerza por su uso; o porque tengan asidero lingüístico.
Luego queda claro que los dos vocablos pueden usarse sin temor alguno: presidente o presidenta. Es asunto de estilo. Pero no es cierta la “cátedra” soberbia de aquel mexicano.
Así que sigamos escribiendo y diciendo, sin ningún complejo de culpa, por ejemplo: “La presidenta de la ‘Asociación de deslenguados’ se opuso hoy a que la llamen como si fuese un hombre”.
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Escriben los lectores
Me encanta el contenido de sus correos. Como siempre, espero seguir recibiéndolos. Me da hasta vergüenza equivocarme, por esta razón espero pronto más de sus anotaciones.
Cordial saludo.
Alexander Restrepo Vargas
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Hola, Jairo.
Gracias por compartir sus conocimientos y ayudarnos en nuestra redacción.
Un abrazo.
Rafael Castillo (Periodista de El Heraldo – Barranquilla).
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Profesor Cala, buenos días.
Sigo atentamente sus recomendaciones ortográficas y de redacción, porque me interesa hablar lo mejor posible nuestro idioma.
Agradezco mantenerme informado al respecto.
Cordial saludo,
Carlos Humberto Guarín Gallego
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Señor Cala:
Todos sus correos son de una gran ayuda en nuestro trabajo. No deja uno de sentirse intimidado de escribirle por aquello de caer en algún error gramatical. Pero, de todas maneras, estoy muy agradecido por sus valiosas enseñanzas del idioma.
Reciba un cordial saludo,
Carlos González S.
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Muy buenos sus informes. Por favor, siga enviándolos y adelante con su buena labor.
Un abrazo.
Edwin Bernardo Rivera Gómez
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He visto su publicación y he decirle que le felicito. Ahora estoy haciendo parte de un grupo denominado ‘Tertulia’. A él pertenecemos personas provenientes de todo el mundo, preferentemente del mundo hispano y el cual me ha abierto sus puertas para desarrollar iniciativas interesantes; tenemos la oportunidad de exponer temáticas como la que usted plantea. Es así que allí llevaré su escrito y repartiré copias, y es donde va usted a patentizar las bondades que nos provee el mundo cibernético.
Querido amigo: sea oportunidad para saludarle y brindarle mi voz de aliento, que su actividad periodística siga sirviendo a los santandereanos y colombianos, en fin, al mundo. Y que este año logre motivar con sus escritos a la gente para ser mejores.
Cordial saludo a los colegas y amigos. Estaremos en contacto.
Con aprecio,
Manuel Antolínez (Colombiano residente en EE. UU.).
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¡Felicitaciones, Jairo!
Sabe que me encanta como escribe, me da como temorcito escribirle por la autoridad idiomática que posee.
Mil felicitaciones, me alegra enormemente que esté escribiendo y, sobre todo, que mucha gente lo esté leyendo.
Luz María Pinto (Abogada).
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Un mundo de palabras a su servicio
Si un documento va a redactar
y con dificultades tropieza
no se afane al intentar,
yo le sirvo con presteza.
Hace mucho que yo trato
los asuntos del idioma,
las palabras, cual retrato,
a mi mente pronto asoman.
Es fácil que yo le sirva
en esa tarea tan dura,
sólo ponga usted la firma
donde pongo mi escritura.
Cartas, discursos, informes
y otros muy parecidos,
yo le redacto conforme
a sus muchos cometidos.
Sólo un favor le pido:
no me pregunte si cobro,
para no echarlo al olvido
reconozca usted mi logro.
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