viernes, 6 de agosto de 2010

POR FIN LLEGÓ EL ANSIADO DÍA DEL DESCANSO


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com

La política, querámoslo o no admitir, es un plato diario que se nos pone sobre la mesa y no podemos rechazar. Lo pondremos en el refrigerador o lo tiramos por el shut de la basura o lo aceptamos con beneficio de inventario y lo tomamos como purgante que nos revuelve las lombrices. Así se ha vuelto de repugnante por ocho años este tejemaneje de rabietas, despropósitos en leyes, desacuerdos del jefe con los ministros que no se vieron, las componendas de notarías, plazas de libre mercado y choque de trenes provocados.

Se borraron en la entrada los ministerios sociales de salud, justicia y trabajo, se vendieron bienes gordos del Estado conseguidos por largos años, se echó a la calle a multitud de trabajadores, se desviaron fondos para el gasto público, se subieron desorbitadamente los sueldos de parlamentarios, ministros, magistrados, se subió la edad para los posibles pensionados, se permitió la intermediación de las cooperativas de trabajo para librar a los dueños de empresas de ver la cara de los empleados, se acabó con el Seguro Social y se llenaron escandalosamente los bolsillos de las EPS.

Por otro lado se untó la mano de los pobres con subsidios a cambio del voto, se inventaron los consejos comunales para hacer política puerta a puerta y con beso en la mejilla, se ilusionó a la gente con visitas de cortesía y a rezar juntos el rosario con promesas no cumplidas, se encontraron dólares por montones en caletas y hasta ahora no se sabe qué hay de ellos. Se prometió acabar con las Farc y todos los días se anunciaban caídas de jefes y entrega de sus integrantes pero su acción hoy está vigente.

Colombia se convirtió en un enclave con siete bases estratégicas, se armó un militarismo de 450.000 hombres, helicópteros, tucanos, mirages y se batieron banderas de una guerra inminente con nuestros hermanos vecinos. Se cambió el lenguaje diplomático por la agresión mutua por micrófono. Por emisoras y la TV aparecieron a toda hora dando lora coroneles, generales, intendentes dando informes sobre transporte, seguridad, salud, recreación, justicia y hablaron más que ministros o locutores de planta o que Darío y Gossaín. Se crearon recompensas y una extensa red de informantes como en Cuba o en el tercer Reicht, se propiciaron intervenciones telefónicas a los que pensaban diferente a los señores que detentaban el poder dado por el pueblo.

Nunca se había visto tal descomposición oficial y corrupción como en este lapso. Hubo inversión extranjera, pero a cambio el trabajador, el productor colombiano y el campesino fueron grandes perdedores. Podrá decirse que subió el PIB sumando las ganancias de los empresarios, de los grandes importadores, exportadores de petróleo, carbón, oro y café, pero los salarios en Colombia son indecentes y ridículos. Somos un país con una inequidad muy alta en el mundo, con gran concentración de riqueza y de tierra en manos de muy pocos. La infraestructura industrial propia y de vías es de las más atrasadas en América. A cambio de muy poco ha dado su voto de popularidad un gran sector de la sociedad al presidente que casi no deja libre el solio respetable de Bolívar. Las arcas quedan raspadas y casi empeñadas. Gran trabajo queda para el nuevo equipo de gobierno que empieza con pies derechos y dando visos de independencia del jinete brioso.

06-08-10  -  17:35 p.m.

1 comentarios:

  1. Por fin Colombia va a descansar del Capataz y jefe del Cartel de Medellín que se tomó a sangre y fuego el gobierno. A hora confiamos en la Justicia de la Corte Penal Internacional, para que juzgue a ese criminal y sus cómplices

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