lunes, 2 de agosto de 2010

Punto de quiebre y epidemia social

Fabio Arévalo Rosero - MD*

Las ciudades pueden transformarse, incluso de manera súbita. La investigación social y el estudio de los fenómenos urbanos aportan soluciones que permiten cambios para el desarrollo. Malcolm Gladwell, en su libro Tipping Point (mal traducido como La Clave del Éxito), nos da luces para entender el tan esperado cambio decisivo. Tipping Point es el punto de inflexión o punto de quiebre, esencial en una transformación. Gladwell lo explica bajo un concepto epidemiológico.

Un memorando de la compañía Western Union de 1876 expresaba: "Este llamado teléfono tiene demasiadas limitaciones como para ser considerado un medio de comunicación". Lee de Forest, inventor del triodo vaticinó en 1926: "La televisión puede ser factible desde un punto de vista teórico y técnico, pero comercial y económicamente es imposible". Thomas Watson, director de IBM en 1946, hablando sobre las perspectivas comerciales para las computadoras, comentó: "Creo que existe un mercado mundial para cinco computadoras".

Se equivocaron estrepitosamente. Los teléfonos, televisores y computadores se extendieron por la sociedad como una plaga. El ejemplo más reciente tal vez sea la telefonía móvil. El uso del celular es “epidémico”. Su influencia alcanza todas las áreas, desde la política hasta la religión. En una iglesia se lee en un cartel: "Dios tiene muchas maneras de comunicarse con sus siervos. Pero seguro que no utiliza celular. Por favor apáguelo". Hace pocos años los celulares no existían. Hemos asistido a una epidemia.

El término epidemia se ha extendido a áreas alejadas de la epidemiología clásica. Se habla de la violencia o la obesidad como si se trataran de epidemias. Según expone Malcom Gladwell en su obra: "Las ideas, los productos de consumo, la tecnología, los mensajes y las conductas se extienden igual que una epidemia vírica". Gladwell responde la pregunta de cómo funcionan las epidemias sociales, qué las detona, qué las hace permanecer en el tiempo. Muestra como pequeñas cosas pueden hacer una gran diferencia, es decir pequeños cambios, sumados, generan una gran transformación.

Explora una serie de casos de los cuales extrae distinciones que permiten mirar el fenómeno del surgimiento y expansión de las epidemias sociales. La tesis expuesta en el libro indica que hay tres elementos que pueden detonar epidemias sociales: la participación de personas extraordinarias, la existencia de un conocimiento valioso del entorno y un contexto extremadamente favorable. Cuando se dan algunas de estas condiciones o una combinación de ellas, es altamente probable que una idea o una práctica determinada acabe por infectar a una gran cantidad de personas. Las ideas son tan infecciosas como las enfermedades.

Pero el punto de partida es la investigación y la lectura de una ciudad. El conocimiento de su gente, de sus hábitos, percepciones, sueños y aspiraciones. Si queremos cambiar el mundo a nuestro alrededor, hay que encontrar otro modo de hacer las cosas. Y para ello se requiere un conocimiento científico de la dinámica de una sociedad con el reconocimiento preciso de sus prioridades. Los gobiernos locales siguen cometiendo errores al recibir presiones de minorías con poder, de políticos tradicionales y de algunos medios.

Hay que ayudarse de individuos muy conectados, con capacidad de liderazgo apoyando su formación. Pueden ser los multiplicadores de la epidemia social que queremos se propague para provocar un punto de inflexión e iniciar la tan anhelada transformación de la ciudad. Las pequeñas acciones de la comunidad inspiradas en gobernantes líderes pueden llevar al cambio soñado. Nadie puede ser esclavo de su identidad. Cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.

Apostillla: Si no estamos a tono con el Siglo XXI, un día algún conocido nos podría decir: “Discúlpeme, no le había reconocido, he cambiado mucho”.

*Consultor World Streets

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