Ayer nuestra ciudad fue reconocida por la UNESCO como la primera del mundo que prohíbe la pólvora para fiestas navideñas y espectáculos públicos de manera radical y sin excepciones. Dice la resolución que con ello se conserva el medio ambiente, la salud auditiva y mental de la gente. Citando La Carta de Ruta para el Milenio T-666, de la OMS (Organización Mundial de la Salud), se argumentó que con el uso de la pólvora para eventos sociales y fiestas populares se generan daños directos en los nervios de la gente, se ambienta la guerra y se atrae la violencia… que la pólvora ligada a la ingesta de alcohol auspicia delitos, accidentes y eventos de violencia familiar.
Anoche mismo, en el discurso de reconocimiento se leyeron apartes del concepto de la OMC (Organización Mundial del Comercio) afirmando que frente a los millones de personas que mueren de hambre en el mundo por falta de un bocado de pan que cuesta un centavo de dólar, es una infamia que la gente de los pueblos pobres y de escasos recursos mentales, se gaste entre 10 y 100 dólares en una navidad quemando pólvora por ignorancia o analfabetismo; y que ha sido una tristeza no tener mandatarios responsables que dicten normas para proteger la vida y los bienes de la comunidad de manera contundente.
Deben estar orgullos nuestras autoridades con semejante reconocimiento mundial. Algo sin precedentes y que será modelo de gestión para el mundo entero. Vuelven nuestros políticos a ser protagonistas de cambios sustanciales para la convivencia. Por fin encontramos gobernantes con capacidad, visión y carácter, que piensan de forma universal para responder a problemas locales.
En CNN, el director mundial de Greenpeace, admitió en “spanglish” no saber en qué parte del planeta quedaba nuestra ciudad, pero aun así felicitó a nuestros mandatarios y se refirió a ellos como políticos ilustrados con un grado de conciencia ecológica superior, y textualmente subrayo: “estos son los líderes que el planeta Tierra necesita para el siglo XXI”. Esta semana se espera el pronunciamiento de la Casa Blanca, cuyo portavoz aseguró no tener todavía la información completa sobre los millones de dólares que la ciudad recibirá como premio, pero dijo que actos de semejante envergadura son respaldados por el mismísimo Barack Obama “porque pocos políticos locales piensan en grande respecto al bienestar común y la salud pública de sus conciudadanos”.
Bueno, amigos lectores… es hora de decirles que esta sería el tipo de columnas que me gustaría escribir alguna vez. Pero lastimosamente todo lo anterior corresponde a una falacia. Mejor dicho, a una invención mía, y que no existen dichos pronunciamientos ni dicho reconocimiento. (Ah, qué pena).
Un mensaje de ciudadano común a nuestros mandatarios locales (alcalde, secretarios, concejales, policías, etc.) para que en las próximas navidades no tengamos niños quemados, ni accidentes por pólvora, y la cultura ciudadana en cada uno de los pueblos latinoamericanos esté lejos de la violencia y el malestar que genera la quema de pólvora.
Y como faltan muchos meses para navidad… allí les dejo la iniciativa.
Este me recuerda los personajes del cuadro La Guerrila, de Botero: siempre al acecho del peligro, pero sin darse por aludidios...
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