Después de ocho años de gobernar con mano dura frente a la guerrilla, con un alto grado de popularidad llega a su fin la era Uribe en el Gobierno Nacional, sí, se van de palacio de Nariño las mulas, el carriel, el aguardiente, regresa la “fina” oligarquía bogotana, al fin y al cabo el cuidador de la finca ya limpió – incluso quiso podar la oposición- .
Nadie podría negar los avances en la seguridad de las carreteras por donde hoy con muy pequeñas excepciones se puede transitar tranquilamente, quién desconocería la capacidad de comunicación y sintonía con la gente por parte del ex presidente, quién por sectario que fuera desconocería el “trabajar, trabajar y trabajar” sinónimo del buen colombiano.
Las chuzadas del DAS, los falsos positivos (que no es una simple denominación técnica, es ni más ni menos el asesinato por parte de algunos agentes del Estado, cifra que hoy coparía la cabecera municipal de Timbío), el Agro Ingreso Seguro en manos de la caricatura del mandatario (Ministro Arias) entregado a reinas y terratenientes mañosos, que parcelaron para sus hijos las grandes haciendas y así se beneficiaron, el irrespeto a la rama judicial hasta ultimas horas de abandonar el poder, fueron grandes lunares del ejercicio de gobierno uribista.
Se va, se marcha el mayordomo, la gallina y sus “tres huevitos”, el carriel, los consejos comunitarios, los “huesitos y la carnita” se van a descansar, o hacer parte de la red de informantes desde su hacienda, quizás en el tiempo la Corte de Roma lo llame para que explique la impunidad hecha ley con los paramilitares.
El que llega trae su propio ritmo, Santos muestra capacidad gerencial para su ejercicio de gobierno, como dueño de la hacienda contrató a muy buenos trabajadores para su gabinete, y como su mayordomo se peleó con sus vecinos, da la impresión que viene a restablecer las relaciones directamente asumiendo las dificultades.
Definitivamente se fue el soberbio Uribe, y se lleva el uribismo, Santos reunificará el Partido Liberal y las ovejas descarriadas regresarán a la colectividad, los corridos mexicanos no se escucharán en cuatro años en la Casa de Nariño, la música clásica regresa a los salones y las pinturas de caballos darán paso a las de Botero y Obregón.
Tienen razón los que dijeron que “se va el mayordomo y llega el dueño”.
Agosto 8, 2010

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