Luis Fernando Orozco Gutiérrez
Después de haber sido presentado el debido proyecto de ley que autorizaría la reelección de mandatarios regionales, por 25 veces, viene nuevamente en el actual periodo del Congreso la idea de concretarlo y esperamos que sea definitivo.
Debemos darle la oportunidad por una vez, a un mandatario municipal, o departamental para que su acción, si lo viene realizando bien, la pueda concluir.
La experiencia nos lo está indicando, en la Presidencia no obstante todos los problemas que esto suscitó, si el Congreso la hubiera aprobado antes, no habíamos tenido que soportar los colombianos el escabroso escándalo que constituyó que esta fuera una realidad. Y hoy nos vemos incursos en demandas, comprobación de manejos indebidos de altos funcionarios, repartición de prebendas buscando la aceptación, cuando esto lo debió haber aprobado el Congreso en debates con participación de todas las fuerzas políticas, incluyendo por supuesto la oposición.
En el caso municipal de Miranda, podemos indicar lo vivido en gobiernos anteriores. Cuando Walter Zúñiga, fue alcalde en el periodo 2003-2007, realizó un magnifico gobierno, que de haber existido la aprobación de la reelección, el pueblo todo lo había reelegido nuevamente para concluir su Plan de Desarrollo, ya que algunas obras debidamente proyectadas, no habían tenido el impulso que las habrían concluido en el tiempo indicado, sin tener retrasos perjudiciales para sus gobernados. Hablo concretamente de la conexión del gas, una obra de beneficio para toda la comunidad, igualmente otros proyectos cuya gestión llevaban un avance significativo, como el Puente de los Esclavos, la pavimentación Santana-Miranda, obra que por fin le daría conectividad al municipio, uniéndolo antes de segregarlo como se estuvo pensando, creando inconvenientes divisiones municipales.
Sin embargo, hoy están las cosas como si el tiempo se hubiera detenido. El Alcalde que lo sucedió, no tuvo en cuenta el jalonazo dado por su antecesor, consideró que debía realizar otras cosas que igualmente no hizo y el municipio detuvo su vertiginoso desarrollo, y este es uno de los problemas más acuciosos, que cada gobernante desea es realizar lo suyo, sin tener en cuenta el avance proyectado por quien está sucediendo.
Lo más grave, por una minúscula contratación mal realizada fue destituido, sin embargo, su mandato no mostraba nada interesante para el progreso municipal, imprimido por su antecesor.
Si hubiéramos elegido a Walter, con seguridad que los proyectos mencionados, hoy los debíamos estar concluyendo y el pueblo de Miranda, estaría satisfecho por los logros, de un buen gobernante.
Esto nos está demostrando que la reelección, para quien está realizando bien las cosas además de una necesidad ciudadana, es un beneficio para el desarrollo de la institución municipal.

Señor Orozco, ya no hay tiempo de llorar, al bobito del alcalde iver jaramillo lo sacaron porque no tranzó la gente de la procuraduría y la contraloría, a guachené, vilalrica y puerto tejada les archivaron el mismo proceso. hay que reelegir pero alcaldes buenos y honestos.
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