Manuel Santos Poto, orgullosamente Nasa, joven dirigente de las causas indígenas, de su pueblo, de sus comuneros, caminador de la palabra, ha regresado a la tierra; la madre tierra lo ha reclamado para que le ayude a sembrar el sueño de autonomía, organización y tierra, que por más de quinientos años sus hermanos vienen reclamando.
Una enfermedad renal por más de seis años debió soportar y aguantar este dirigente querido y respetado no solo por la nación indígena, sino igualmente por quienes le conocimos en su empeño por construir lazos de unidad entre los diversos sectores sociales del Cauca.
Lo conocí cuando como Diputado de nuestra Asamblea Departamental; hacía ingentes esfuerzos para que las diferentes etnias asentadas en el Cauca comprendiéramos la esencia de su cosmovisión, lo volví a ver en su resguardo de Huellas en Caloto, escribiendo a dos manos con algunos de sus mayores una serie de reflexiones sobre aciertos y equivocaciones en el trasegar organizativo del CRIC, para presentar al congreso extraordinario del 2009.
Regresó a la tierra, quizás más rápido de lo que debió ser, tal vez si nuestro sistema de salud fuese eficiente y pensado para todos los habitantes, sin los odiosos contratos entre las IPS y las EPS casi siempre inexistentes, o la miserable expresión de que “está por fuera del POS”, de pronto Manuel hubiese logrado el trasplante de riñón y su vida alcanzado a iluminar unos años más a su pueblo.
Paz en la tumba de Manuel Santos Poto y memoria en quienes le compartimos para no olvidar sus enseñanzas.
Waldana2@hotmail.com
Septiembre, 23, 2010

La cosmosvisión del indígena no disocia la vida de la muerte... Pero comprendo y comparto tu tristeza, amigo Aldana!!!
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