jueves, 9 de septiembre de 2010

Caucanas Ejemplares

El Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena de Indias (CFCE) abrió al público desde el lunes 6 de septiembre la exposición “1000 Mujeres de Paz en el Mundo”, la cual estará acompañada de una serie de conversatorios con las doce mujeres colombianas vinculadas a esa red global que fue nominada al Premio Nobel de Paz en 2005. Entre ellas están María Beatriz Aniceto Pardo (Líder de la Asociación de Cabildos Nasa Chxachxa de Tierradentro, Cauca) y Virgelina Chará, lideresa afrodescendiente de Suárez, Cauca.

El proceso de estas mujeres comenzó su recorrido en 2005 en Zurich, Suiza, y hasta la fecha ha llegado a 60 países. Surgió a raíz de la iniciativa “1000 Mujeres por el Premio Nobel de la Paz”, una nominación colectiva de mujeres de 150 países en representación de miles de activistas por la paz. Su objetivo fue promover el reconocimiento y aprecio de la labor de las mujeres a favor de la seguridad humana y la justicia.

Entre estas 1.000 mujeres seleccionadas en todo el mundo, 98 son iberoamericanas y, entre ellas, hay 12 colombianas. Beatriz Aniceto, Hilda Liria Domicó, Luz Perly Córdoba, Beatriz Helena Rengifo, Ana Teresa Bernal, Patricia Buriticá, Yolanda Becerra, Rafaela Vos, María Tila Uribe, Virgelina Chará, Nubia Castañeda y María Eugenia Zabala, mujeres que han luchado para mejorar la vida de sus comunidades, para erradicar la violencia y fomentar el diálogo de paz. Su labor continúa aún hoy y sirve de ejemplo para toda la ciudadanía.

Fotos: http://www.aecid.org.co y www.cambio.com.co
La manera como Maria Beatriz Aniceto Pardo y Virgelina Chará lideraron procesos comunitarios las hicieron merecedoras, como parte de la red global Mujeres de Paz en el Mundo, de ser nominadas en el 2005 para el premio Nobel de la Paz.
María Beatriz fue escogida por su pueblo para ser durante dos años Gobernadora del Resguardo de Avirama, posición que pocas mujeres han logrado.

Virgelina, afrodescendiente, de Suárez, Cauca, se vio obligada a un primer desplazamiento al ser declarada persona no grata por hacer denuncias sobre el impacto que generó la construcción de la represa de Salvajina, en 1985; tres años después, por ser testigo de la desaparición de un compañero y un tercer desplazamiento por denunciar la presión que ejercieron grupos paramilitares para reclutar a sus hijos con el propósito de usarlos para exterminar negros de Buenaventura. Tuvo que irse a vivir en el distrito de Aguablanca en Cali, y luego a Bogotá. Hoy está al frente de la Organización para el Desarrollo Integral de la Mujer y la Infancia, Asomujer y Trabajo, que apoya a 50 familias.

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