miércoles, 1 de septiembre de 2010


¿CUÁL ES EL PARADIGMA QUE DOMINA AL MUNDO?



Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com

El mundo es ancho y largo, alto y profundo. Es un globo que se divisa desde la Luna y Marte, al que le dio la vuelta Julio Verne en 80 días hace unos 200 años. Hoy se le puede dar la vuelta en menos de un día si alguien compra pasaje en cohete espacial. En este globo, vivimos, comemos y dormimos unos nueve mil millones de seres humanos y tenemos cada uno gustos y opiniones diferentes sobre las cosas y lo que ocurre en y fuera de él.

Leemos en libros, revistas científicas, en internet, en periódicos normales de aquí y allá sobre gentes, costumbres, dioses, diversiones, comidas y de los productos y hechos de que a diario los habitantes de este planetita dejamos alguna huella. Cada nación, tribu y sectas tienen sus creencias, su bandera, su lengua y sus diferencias.

La pregunta del comienzo, entonces, es difícil de responder. ¿Qué es lo que predomina en la mayor parte del mundo en ideas, en creencias, en usos, en amuletos? ¿Qué espejismos, o deseos o necesidades mueven a la mayor parte de la humanidad hacia el mismo punto? Si se realizara una encuesta a una población representativa sobre lo que más ocupa su mente y es su máximo interés en la vida, ¿cuál sería esa definitiva respuesta?

¿Qué deslumbra al humano, qué lo guía en el camino, detrás de qué va todos los días que lo encandila y lo subyuga? ¿De qué persona, dios, objeto o ideología nunca se desprendería o no podría vivir sin traumatismo? ¿Hay, de todo ese menú que nos ofrece el universo, algo que nos colma y se nos adhiere de tal manera que si no lo poseemos el sueño no llega ni la inspiración nos basta?

¿Es la tecnología galopante con su fascinación, la moda, la ambición de tener mucho dinero, una clase de música, el ansia de encontrar interlocución? ¿Es el facilismo, el regreso a lo naïf, sumirse en dios, es el activismo lo que lo compele? ¿Es el clasicismo, las formas perfectas, es la práctica del esclavismo medieval, el humanismo, el romanticismo, el postmodernismo o el prurito de ensalzar el globalismo o es una mixtura de dandysmo y snobismo? ¿Es quererse sentir indefenso, ser indiferente o escéptico, o casi profesar un nihilismo?

Porque muchas veces nos damos cuenta o nos acusan los “otros” de alguna o parecida rareza que tratamos de esconder a nuestra vista. Decimos que es nuestra identidad o que en ello se basa nuestra personalidad, cuando alguien nos pilla inmersos en un esquema o etiqueta. Por más sagrado o superficial, será como una muletilla que a todos es patente pero al interesado parece no concernirle. Permanece en el inconsciente y de ello habla y da señales como una locomotora cuando se abre paso por los rieles al llegar a la ciudad.

Nadie se librará de querer conservar muy guardado su secreto. Tanto se esforzará que algún día alguien lo sorprenderá agarrado con desesperación a su idolillo o leitmotiv, como lo hace el tema de Lara en la película el Doctor Zhivago. Son patrones de conducta difícilmente modificables por contener un significado simbólico y vital que se arraigaron con la formación o la asimilación continua del ambiente que rodea al individuo. ¿Cuál es, - respóndase usted mismo -, su obsesión o diablillo? - No podría decírselo yo a todos ustedes.

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