lunes, 6 de septiembre de 2010

El aparato administrativo de las gobernaciones es un cascaron vacio

Por Fernando Dorado

El Estado colombiano es – en esencia – un aparato administrativo pre-moderno, “colonial”, burocrático, eminentemente tributario, sin conexión con las realidades regionales. Es una carga para las comunidades, los trabajadores y los empresarios nacionales no monopólicos.

Un ejemplo de esa situación son las gobernaciones departamentales. Ahora, que se abre el debate sobre “reordenamiento territorial” y que el año entrante (10.30.11) se realizarán las elecciones locales y regionales, es muy importante revisar el funcionamiento de estos entes administrativos territoriales.

¿Qué hacen las administraciones departamentales? “Administran” las transferencias nacionales para educación, salud y saneamiento básico, casi siempre de manera ineficiente. Además, recaudan las llamadas “rentas cedidas” (licores, apuestas), el impuesto a los vehículos y de registro. Y, median – de acuerdo a su peso político - entre la Nación y los municipios.

Las actuales gobernaciones son – básicamente - un poder simbólico al servicio del clientelismo y la corrupción. Es claro que los pueblos y comunidades podemos colocar ese poder a nuestro servicio para impulsar efectivos cambios y transformaciones pero hay que tener mucha claridad para no morir en el intento.

Es importante precisar que, así como están, este tipo de entidades son intermediarios innecesarios entre la Nación y los municipios. Podrían desaparecer (incluyendo las Asambleas Departamentales) sin que nadie se diera por enterado. A los únicos que les harían falta sería a los partidos tradicionales que los han utilizado para la politiquería y el clientelismo. Sus cargos siempre han sido “premios de consolación”.

La frase común entre parlamentarios “quemados” es: “¿Y por qué no te lanzas a la gobernación?”

¿Qué funciones debería tener una Gobernación?

Las principales funciones de una gobernación deberían ser:

1) Ser herramienta para impulsar importantes proyectos de desarrollo coordinando esfuerzos entre municipios, organizando y fortaleciendo operativas provincias. En el Cauca bien podrían funcionar unas 7 u 8 provincias recogiendo características geográficas, étnicas y necesidades estratégicas para el desarrollo de esas zonas. Ya funcionan con relativos resultados Asociaciones de Municipios en el Norte del Cauca, Oriente, Sur, Macizo, pero les ha faltado una verdadera visión estratégica y apoyo institucional (recursos) para avanzar y consolidar iniciativas.

2) Coordinar esfuerzos entre departamentos, provincias y municipios para planificar y ejecutar proyectos regionales: Ejemplos:

- Chocó Bio-geográfico (Nariño, Cauca, Valle, Chocó y Antioquia, más de 50 municipios).
- Macizo colombiano (Putumayo, Nariño, Cauca, Caquetá, Huila, Valle y Tolima, más de 60 municipios).
- Zona o región fronteriza con Ecuador (Putumayo, Nariño, Caquetá, Cauca).

3) Fortalecer esfuerzos inter-departamentales (Suroccidente colombiano o Sur-colombianidad) para impulsar proyectos de desarrollo que sirvan para posicionar esas regiones ante la Nación y ante otros países, en la dinámica de la integración Latinoamericana.

Las gobernaciones pueden y deben conformar grandes empresas estatales de carácter regional, estilo la Lotería “9 millonaria”, pero sin corrupción. En licores se pueden organizar grandes empresas competitivas, capaces de producir alcohol etílico (actualmente se importa la mayor parte), estimulando la economía campesina de la caña de azúcar o de otros productos (remolacha, papacidra). Así, con un mercado cautivo y subsidios garantizados, las Industrias Licoreras cumplirían con su verdadera razón social y económica.

Las gobernaciones podrían especializarse en asesoría y acompañamiento administrativo de alto contenido técnico. Coordinar a los municipios para actuar en función de Provincias mutuamente reconocidas, sin crear nueva burocracia, apoyándose en las plantas de personal de los municipios, que están sub-utilizadas y burocratizadas. De igual manera hacer operativas las Regiones (Sur-colombianidad) y subregiones (Macizo, Chocó biogeográfico, y otras).

Muchas iniciativas pueden surgir en la dinámica real entre municipios, provincias, sub-regiones, departamentos, regiones y la Nación, siempre y cuando se construya identidad, integración y democracia participativa. No se trata de más leyes, todo lo planteado se puede impulsar y fortalecer con voluntad política, construyendo Hegemonía Social Popular, movimiento social y acción política transformadora.

Las leyes y reformas vendrán después. La vida siempre se impone. Hay que desencadenar las fuerzas sociales reprimidas, soltar las amarras, creer en la gente. La Constituyente de 1991 demostró que si no hay fuerza social y política, las leyes se quedan escritas en los códigos y anaqueles del Congreso.

Nota: Las ideas de Orlando Fals Borda (q.e.p.d) son un riquísimo material teórico y práctico a tener en cuenta.

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