viernes, 10 de septiembre de 2010

Inconformidad por una publicación

Miranda, Septiembre 08 de 2010

Señor:
ALFONSO JOSE LUNA GELLER
Director PROCLAMA
SANTANDER DE QUILICHAO – CAUCA.

Respetuoso saludo.

Quiero manifestarle mi inconformidad en la publicación del sábado 21 de agosto de 2010 en el periódico PROCLAMA, donde se informa a la comunidad de estar utilizando el combustible del punto de atención Miranda en una intensa actividad política para llegar a la alcaldía. Si bien es claro que ante el cargo que desempeño hemos obtenido gran logro ante la precaria situación que vive el sector de la salud en nuestro departamento, lo he realizado de una manera que solo pretende mejorar las condiciones de vida de nuestros conciudadanos.

Si es de conocimiento de ese diario algún mal manejo que le haya dado a los recursos de la ESE Norte 2 considero que son los organismos de control quienes son los encargados de recibir esta serie de acusaciones y realizar lo pertinente.

Conocedor del profesionalismo que siempre lo ha caracterizado, solicito muy respetuosamente se tomen los correctivos necesarios al interior del grupo de periodistas que usted dirige ya que estas publicaciones pueden dar malas interpretaciones ante el trabajo que he venido desempeñando como servidor público.

Quedo altamente agradecido y en espera de que se puedan tomar los correctivos a que haya lugar.

DIEGO FERNANDO BARONA LEGUIZAMO
CC. 10.500.031

ND. Señor Barona: Gracias por su comunicación. La libertad de expresión es una política de absoluto cumplimiento en nuestros medios de comunicación cuando el reportaje, las noticias y las opiniones de nuestros columnistas y colaboradores se emiten con responsabilidad social, decencia y respeto por las personas, sin importar para nada condiciones políticas, sociales, étnicas, económicas, etc.

Siempre, es necesario tener en cuenta que una persona cuando decide aceptar un empleo en la burocracia oficial, ipso-facto, se convierte en ente público y su actuación, en una sociedad civilizada, puede, debe y tiene que ser fiscalizada, calificada y escudriñada por el ciudadano común y corriente, y con mayor razón, por quienes hacen parte de los medios de comunicación, pues ésa es su función legítima y social, respetando, obviamente, la intimidad particular y familiar. Y esto es natural porque todo aquello que un funcionario público haga, afecta directamente a la comunidad sobre la que actúa, de manera positiva –que es su obligación- o causando graves daños, asunto ilógico e ilegal, porque son los ciudadanos quienes cotidianamente aportan recursos para su sostenimiento y para que permanezca al servicio de la Comunidad. Claro está que en algunas sociedades muy subdesarrolladas el mismo funcionario, y algunas personas, creen que es al contrario, que el que manda es el funcionario o el “mandatario”, por eso, el atraso, la corrupción y la resignación irrazonable.

Indiscutiblemente, la libertad de expresión es para todo el mundo, es de doble sentido y por eso, damos cabida, con gusto, a su justificación. Sin embargo, permítame ratificar que los periodistas y colaboradores de Proclama.Cauca son profesionales competentes y preparados para el ejercicio de estas responsabilidades y por ello, de manera independiente del medio de comunicación, cada uno es garante de sus propias opiniones y cuando a las autoridades competentes les corresponda intervenir, la carga de la prueba pertenece, de manera exclusiva, a quien publica una evidencia.

Señor Barona: permítame personalizar, para corroborarle mis sentimientos de aprecio por su condición de amigo, honorable ciudadano mirandeño y de funcionario público. Proclama.Cauca seguirá al servicio de los intereses superiores de las comunidades a las que nos debemos. Nuevamente, Gracias. AL. Director.

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