miércoles, 15 de septiembre de 2010

Los miserables perfumados

FABIO ARÉVALO ROSERO MD

Los problemas más agudos de una ciudad son la miseria y la inseguridad urbana. Tienen que ver con la crisis por la cual atraviesa hoy la sociedad. El retroceso o estancamiento en la producción de bienes y servicios incrementa diariamente el número de personas con necesidades insatisfechas y ello tiene efecto en el desarrollo personal y en la conducta humana. Aparte del bienestar general, es la salud mental la alterada, lo cual determina unos comportamientos bizarros que afectan la estructura social.

Podríamos mencionar decenas de ejemplos cotidianos, como aquel reciente de una niña que viaja en un bus urbano con un “paquete – bomba”. Posiblemente no es consciente de lo que hace ni del riesgo para su vida. Se baja del bus, deja la bomba cerca a una estación policial, explota y se sube de nuevo. Lo hace seguramente por unos miserables pesos, que ante su extrema necesidad y falta de formación no mide el costo de atentar contra la vida de los demás (y la propia) a cambio de una mínima satisfacción.

Es uno de los miles de casos en Colombia de los “chicos suicidas” o “niños bomba” que por un mendrugo, lo arriesgan todo. Muchos hacen escuela de sicariato, sin consideración por la vida humana. En esta situación la miseria está hermanada con la inseguridad y la falta de educación, aunque no siempre es así. Una historia que puede no ser real, con más origen anecdótico, es una explicación pedagógica de lo que podría llamarse “el derecho a la crisis”.

Se dice que por determinada ciudad va caminando un fulano bien vestido por un callejón en la noche, y de repente le sale un enmascarado y le dice: - “¡quieto, la cartera, desgraciado!...” El pobre hombre se la da, el ladrón la revisa y le dice: -“¡No jodás! ¿Un sucio billete de $2.000?, ¡Dame el reloj!”, el hombre se lo quita, y el ladrón dice: -“¡Ehhh, no jodás!, este reloj lo compraste donde los chinos en menos de $5.000…”

Más furioso aun, el ladrón le quita el celular lo revisa y le dice: -“¡No jodás!, ¡esto es prepago y no tiene saldo!...” Después de un minuto de silencio descomunal, con tristeza y cuestionado, el ladrón le dice: -“bueno, pues ¿a qué vaina te dedicás?” El hombre le contesta avergonzado y casi llorando: -“Soy Ingeniero Civil con Maestría, Postgrado en Sistemas de Calidad, Doctorado en Vías Terrestres y Geotecnia, y PHD en Estructuras...” El ladrón sorprendido le dice: -“¡Ah, no jodás!, ¿en serio?...” y quitándose la capucha, todo emocionado, le dice: “¿y en qué año te graduaste?... ¡se me hace que te conozco….”

No significa que ante los aprietos debamos volvernos “atracadores”. Pero es evidente que no son solo los más miserables y menos educados, quienes padecen los mayores infortunios. En la crisis económica también hay “miserables perfumados”, con todo el derecho a coexistir y a recibir soluciones. A optar por condiciones que les permita producir y ganar. Más aun por el gravísimo efecto que dejaron las pirámides en Colombia. Integralmente las políticas prioritarias de gobierno deben dirigirse a erradicar la miseria y la inseguridad, estructuralmente, con más oportunidades de educación y alternativas prolíficas para la mayoría. La industrialización del conocimiento es la clave.

Apostilla: ZONA FM (106.9FM), presenta este sábado 18 Septiembre una gran especial de Amor y Amistad, desde varios lugares del mundo. Obsequios para todas las personas que se comuniquen durante la emisión (8 a 11 AM) al 8368372 o al correo: fabio121@gmail.com.

1 comentarios:

  1. Ojo con la utilización de la palabra "bizarro"...

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