Por Jairo Cala Otero
1. “Piedad Córdoba reacusaría al procurador Ordóñez”: No basta atrapar noticias. También es preciso aprender la terminología de todos los mundos y submundos que nos rodean. Quien redactó este titular ignora que “reacusar” no existe en Derecho, ni en ningún lenguaje. Por consiguiente el titular es un atentado contra la precisión. Debió ser: “Piedad Córdoba recusaría al procurador Ordóñez”. Porque recusar es “no querer admitir o aceptar algo”. (Los cargos formulados por la Procuraduría, en este caso). Es también “poner tacha legítima al juez, al oficial, al perito que, con carácter público, interviene en un procedimiento o juicio, para que no actúe en él”.
2. “De acuerdo con el reporte preliminar de las autoridades, las víctimas se encontraban dentro de una de las habitaciones del inmueble donde ellos residían, en compañía de dos jóvenes”: Una discordancia de género se observa en esta oración. Es un error común entre los redactores de noticias. Pero no por ello debe aceptarse. Entre ‘víctimas’ y ‘ellos’ no hay reciprocidad o concordancia de género. Corrección: “…las víctimas se encontraban dentro de una de las habitaciones del inmueble donde ellas residían…”. Aunque las víctimas sean hombres. Predomina el femenino por el sustantivo “víctimas”.
3. “Para cuando la Policía llegó a la casa encontró la dantesca escena: los cuerpos de las dos víctimas estaban agonizantes, tendidos en el piso, dentro de la habitación”: Para redactar bien es preciso dominar el uso de las preposiciones, como “para”, por ejemplo. Porque aquí hay incorrección en su aplicación. Puesto que “para” sobra, la sentencia debió ser: “Cuando la Policía llegó a la casa encontró la dantesca escena…”. Para que no queden confusiones y construcciones gramaticales torcidas.
4. “…juventud que nunca le ha tocado tomarse la molestia de ir a una biblioteca porque en el compu lo encuentra todo, hasta el espacio para criticar, opinar, conocer amigos y enemigos, pedir favores, dar gracias...”: Sí, señores. Tanto que no se toman el cuidado de consultar, para aprender a escribir correctamente. Porque no es molestia alguna aprender a no amputar las palabras, como ocurrió en este caso con “computador”. Lo mismo sucede con celular. “Llámame al ‘celu’”, dicen las muchachas ‘modernas’. ¿Qué más recortarán en sus vidas, además de las faldas?
5. “Un saludo cordial para ti y te esperamos”: ¿Quién carajos será ese señor “te esperamos”? Eso es lo primero que uno puede preguntarse. Pero averiguando con la autora de este exabrupto gramatical (una receptora de estas notas lingüísticas), pude saber que no existe persona alguna que así se llame. Lo que ocurrió fue que ella unió incorrectamente dos oraciones simples mediante la conjunción copulativa ye (y). ¿Cómo debió despedir el texto, entonces? Así: “Un saludo cordial para ti. Te esperamos”. Porque esa conjunción sólo se usa para unir dos ideas iguales. Aquí se trata de dos asuntos distintos: la presentación de un saludo, de una parte; y una invitación, de otra.
6. “Un soldado muerto, otro herido y tres camiones del Ejército que intentaron incinerarlos, deja un ataque perpetrado por la guerrilla de las Farc a un comboy militar en la inspección de Puerto Toledo, jurisdicción del municipio de Puerto Rico en el departamento del Meta”: Hay que agregar que también sucedió un ataque sin compasión contra el idioma en esta entrada noticiosa. Por falta de sintaxis se dijo un absurdo: los camiones del Ejército trataron de incinerar a los dos soldados. ¡Qué atrevidos esos carros! Pero, además, el aleve ataque contra el español suma dos componentes más: el acrónimo FARC lo siguen escribiendo con minúsculas; y el convoy (escolta durante un viaje por mar o carretera) era extrañamente peculiar. No tengo datos de qué clase de seguridad pueda ser. Corrijamos esta enmarañada noticia: “Un soldado muerto, otro herido y tres camiones del Ejército a punto de ser incinerados, deja un ataque (…) de las FARC a un convoy militar…”.
7. “‘Hay señor Uribe, en qué estaban pensando’: Piedad Córdoba”: Un diario de Bucaramanga insertó este titular en su página virtual. ¡Una descachada descomunal, sin duda! Hay dos errores en tan breve oración gramatical: 1. Confundieron la interjección “¡ay!” con el verbo haber (hay). 2. Omitieron la coma –necesaria e ineludible en todo vocativo- después de aquella interjección (ay): “Ay, señor Uribe,…”. Tal como apareció el titular lo que se dijo es que hay, existe, un señor Uribe. Pero ese no era el sentido de lo que querían decir; por lo menos, no fue lo que dijo la controvertida Senadora. Ella pronunció una exclamación -sorprendida como estaba- por un documento confidencial que le hicieron llegar sobre supuestas artimañas del Gobierno para hacerle espionaje. ¡Ay, ay, ay!, cada día se ratifica que es necesario, urgentemente, aprender gramática española básica para escribir bien.
8. ‘“Hay que insistirle al presidente de Venezuela que de manera pública y contundente le de instrucciones a todas las autoridades venezolanas para que se respeten los derechos de los colombianos al debido proceso y las garantías judiciales’ afirmó el candidato”: Tal aseveración fue hecha por Rafael Pardo. Tiene razón. Pero el redactor incurrió en dos errores: el dativo personal “le” debe ir en plural (les), pues hace alusión a autoridades, palabra de número plural. Y dos, no se le puso tilde al monosílabo “de”, que en este caso no es preposición sino inflexión del verbo dar. Corrijamos: “Hay que insistirle al Presidente de Venezuela que de manera pública y contundente les dé instrucciones a todas las autoridades…”.
9. “…capaz de frenar el crecimiento de los punteros, impidiéndoles llegar fácil a la mitad más uno de los votos”: Sacada de un comentario sobre la “batalla” por la Presidencia de Colombia, esta expresión parece fácil de aprobar. Pero tiene su “quiebre”. En lugar del adjetivo “fácil” –que no es preciso aquí- debió emplearse el adverbio de modo “fácilmente”. Con el vocablo fácil funcionan expresiones como: Esto es fácil de hacer; Aprender español es tarea fácil; No se imaginan lo fácil que es destruir, entre otras similares. Con el modo adverbial de ese vocablo, en cambio, lo que se dice es la forma como suceden los hechos: “…impidiéndoles llegar fácilmente a la mitad más uno de los votos”. Otros ejemplos: Por esta vía se llega fácilmente a aquella casa; Te dije que yo lo haría fácilmente; Fácilmente ella podría acceder a ese programa. Nótese que la ubicación de ese adverbio no influye en el cuerpo de la oración.
10. “Se están robando los parques en Bogotá”: Con esta afirmación, que reiteró en dos ocasiones más, un periodista de un canal de televisión daba cuenta del hurto de mallas y rejas en cuatro parques ornamentales de la capital del país. Mientras el imaginativo comunicador hablaba, la cámara hacía tomas en redondo del último de los parques visitados por los ladrones. Lo sorprendente es que aquella descripción “comunicacional” no coincidía con lo que los televidentes veíamos; porque el parque estaba intacto, permanecía en su sitio, nadie se lo había robado, como decía el periodista. Claro, el desatino radicó en que no debió hablar de “robo de parques” sino del enmallado que los rodeaba. La tierra, las bancas, los árboles…todo, sigue allí. Precisión es una de las características del lenguaje, más cuando es descriptivo.
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