jueves, 16 de septiembre de 2010

Rober Hernán Aponzá Banguero

Escritor y declamador de poesía popular, nacido en el Municipio de Guachené, Cauca; radicado en Santander de Quilichao desde hace 12 años; incursionó desde muy joven en el campo poético, en el colegio Jorge Eliecer Gaitán de su pueblo natal.

Gestor cultural en Santander y es integrante del Taller Tertulia "Bosque de las Heliconias", con el apoyo de la Universidad del Cauca. Los integrantes de esta tertulia se reúnen todos los jueves a partir de las 7:30 de la noche, en un evento abierto al público en general y en especial a todos los artistas quilichagueños.


Aponzá Banguero ha realizado recitales en diferentes municipios del norte del Cauca, Valle, Bogotá y Medellín; recientemente participó en el cierre del programa Territorios Étnicos Productivos en el hotel Intercontinental de Cali, auspiciado por la USAID (Agencia de los EE. UU. para el Desarrollo Internacional) y Acción Social de la Presidencia de la República; su intervención fue destacada por el anterior Vicepresidente de la República, Francisco Santos, y el Japonés Ken Yamashita director la USAID.

Próximo a publicar su primer libro de poesía popular, en donde se recoge con amor y sentimiento la cotidianidad de nuestros pueblos nortecaucanos y en especial, las vivencias de nuestra raza afrodescendiente, que marca un referente importante en el marco cultural y social de nuestra región.

Entre sus poemas inéditos se encuentran: Regalo Materno, No me Pintes el Alma, A un Esgrimero; Letras de Gloria (homenaje al maestro Fabio Holguín), Añoranzas, El Dolor de Pastora entre otros.

A UN ESGRIMERO

(Homenaje a los que conservan este arte)

Como la luz de un relámpago que atraviesa el firmamento; el destello de tu espada esgrimero gladiador, nos alumbra la mirada, que se desplaza por el aire con el eco del tambor.

Tradición de los ancestros con sagrada devoción; como mecanismo de defensa o ser la compañera perfecta en una noche de rebelión… al igual que la corriente del río caudaloso la llevas en tus venas, buscando de pies a cabeza la herencia errante que dejaron los antepasados de una a otra generación.

Qué bien luces en cada presentación, con tu camisa manga larga y pantalón sin alpargatas… danzas con sombrero de alas extendida y en la mano el machete fulgurante complemento de tu pasión.

Sigue danzando como la tribu africana; por los pueblos del norte del Cauca y toda Colombia entera, bailando sin parar a luz de la candela y que refleje en su resplandor la esencia de nuestras raíces; para que llevemos en el corazón la disciplina de la esgrima; con amor y con cautela.

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