lunes, 11 de octubre de 2010

CARTAS A JOSÉ OMAR

Marco Antonio Valencia Calle

Apreciado José Omar. Saludo cordial. Gracias por tus cartas y tanto afecto manifiesto en ellas. Y si, mi hermano, en La Gobernación del Cauca están de júbilo por el fallo que absuelve al gobernador Guillermo Alberto por el caso Probolsa; y seguramente mucha gente que lo aprecia ha sentido por estos días un aire fresco, de alivio. Pero no creas que ha sido fácil. A pesar de su ejemplo como líder, y del compromiso de este señor para resolver sin descanso tanto lío que tiene el departamento, los entusiasmos de algunos de sus colaboradores estuvieron menguados. Por los pasillos de la gobernación siempre había una sombra amenazando que entristecía; los comentarios en la calle y la radio eran de mala leche, y a ello súmale los chismes de directorio sobre una eminente destitución que circuló semana a semana durante todo este año por oficinas y corredores. Y claro, no faltaron los ciudadanos del común que lo traicionaron desconfiando y dejaron de enviarle su energía positiva para animar a este hombre, que te prometo, es un personaje excepcional; y que no merecía salir por la puerta de atrás de la vida política dejando en contradicción su buen nombre. Que es la historia de un político que se ha entregado al servicio del país, y con su ejemplo, ha puesto en alto la cultura, la inteligencia y la capacidad de los caucanos.

Sospecho que sus contradictores políticos después de haber organizado tanto show mediático esperaban un fallo en contra. Pero esa fiesta se canceló por el bien del Cauca. Es que el escándalo era doble: por un lado estaba la persona, y por otro, la seriedad y el buen nombre de la institucionalidad que el gobernador representa.

Este hombre lidiado en todas las plazas: en el congreso, los ministerios, los concejos, las alcaldías, las embajadas, los sectores productivos, las fuerzas armadas, etc… creo que hoy tiene derecho a celebrar. En estos últimos meses le tocó padecer dos de las más duras pruebas reservadas a un ser humano: la muerte de su esposa, y la amenaza de su muerte política si lo destituían como gobernador, por un delito que si bien existió, él no lo cometió (y no lo digo yo, por afectos, lo dice un fallo de la Procuraduría en segunda instancia, y para el cual no proceden recursos)

Con heridas tan profundas en su espíritu, el gobernador demostró la madera de la que está hecho. No se derrumbó, ni se le quebró la voz ni el día para atender, desde los asuntos más domésticos hasta las cuestiones más delicadas de su encargo. Durante estos meses los caucanos hemos tenido el privilegio de observar y aprender de un hombre que asumió sus problemas personales sin desatender sus responsabilidades de gobernante con la altura intelectual y moral de un estadista. Hombres con este talante, capacidad y visión, son los que necesitamos para gobernar el país.

Perdona mi entusiasmo apreciado José Omar, pero es que estoy contento de verdad. Pienso que pocos políticos como él tienen un conocimiento tan claro sobre el Cauca, su historia y la forma de resolver sus necesidades; pero tantas circunstancias adversas pudieron haber opacado sus obras de gobierno. Pero con el fallo a su favor, el respaldo a su gestión crece, y su equipo de trabajo toma otro aire. Y estoy seguro que a pesar de las dificultades, carencias y problemas, su legado como gobernante será recordado por generaciones… y es que no todos los días tenemos un intelectual y estadista de su talla como gobernador.

Mi hermano, aquí me despido. Que te mejores, que la quimioterapia haga sus efectos benévolos. Acá te esperamos para ir comer pizza en El Recuerdo. Ánimo, mucho ánimo.

Marco Antonio Valencia Calle
web. www.marcoantoniovalenciacalle.blogspot.com

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada