Convencido de que el fuerte de un vendedor de loterías se basa en tres componentes: carisma, verbalidad y conocimiento de los resultados en cada sorteo, Euclides Benítez Carabalí, a sus 80 años, sigue recorriendo las calles de Puerto Tejada, ofreciendo la suerte a sus compradores a quienes les recuerda que ésta es como “una flecha lanzada que hace blanco en quien menos lo espera”.
Padre de 9 hijos, comenzó laborando en el otrora Ingenio Bengala, haciendo parte del beligerante sindicato, aunque fue despedido de la empresa que consideraba el alma de Puerto Tejada.
Ser lotero desde hace 44 años implica tener una capacidad de observación y psicología callejera. La verdad es que “el viejo Euclides” recuperándose de una reciente operación prostática; con la experiencia se dio cuenta de que los ‘clientes–tipo’ se repiten.
“Están los preguntones que no van a comprar; los negativos que ven en la suerte el residuo de los designios, porque están quebrados, varados, vaciados, pero no se atreven a apostar; los desesperados que se encuentran en una emergencia y crisis económica y que precisan que usted los guíe; los que no tienen idea de lo que van a comprar, sueñan con los números y series, pero les gustó alguno; los que no tienen dinero pero compran, se juegan sus últimos restos, hasta se gastan lo del mercado y los que tienen demasiado dinero y nunca compran... pues no creen en la suerte y piensan que la suerte es una mujer hermosa, que solo camina de la mano de los ganadores”.
Vendedor de 23 premios mayores ha sido testigo de que unos con la suerte se enloquecen y otros pocos la aprovechan con “el plante que Dios los bendice”. Y como quiera que el capricho de nuestro humor es aún más arbitrario que el de la suerte. Euclides nos contó la siguiente anécdota:
“Un trabajador de un Iingenio en Puerto Tejada quería comprar un billete de lotería, pero estaba indeciso sobre qué números escoger, o jugar un chontico, así que me abordó en pleno parque y preguntó: Viejo Euclides: quiero jugar un chontico millonario sin serie, pero la verdad es que no sé cómo escoger los 4 números; a lo mejor usted me puede ayudar.
-Claro, como no – le respondí y a la vez le pregunté, -Por ejemplo, dígame ¿cuántas veces ha ido a un clásico Cali-América en el Pascual?
-2 veces.
- Perfecto, ese es su primer número;
- ¿Ahora dígame cuántos hijos tiene?
- 4 hijos.
- Bien, su segundo número.
Yo, seguía anotándole atentamente…
- Cuénteme, ¿cuántas veces al mes le hace el amor a su mujer?
- Oiga pero eso es muy íntimo y personal, ¿no cree?
- Bueno, ¿quiere o no ganar el chontico?
- Bueno, bueno... Dos veces al mes.
- O.K y ahora que ya entramos en confianza, dígame: ¿Cuántas veces en su vida le han "dado" por el trasero?
Perdón Euclides, me dijo, pero sepa que... ¡yo soy muy hombre!, Un varón, mijo…
- Está bien, está bien, no se enoje, le dije -eso quiere decir que cero veces...
- Ya lo tengo, su número es el 2 4 2 0.
Efectivamente el tipo se jugó el chontico completo y al día siguiente lo primero que hace es mirar los resultados y encuentra que el número ganador del premio mayor es el 2 4 2 8... Y dice:
-Soy un triple desgraciado! ESO ME PASA POR MENTIROSO!...”

ja,ja,ja,ja.....Buenísimo..., Ja, ja. ja. ja...
ResponderSuprimirHay que comprarle a este señor algunas fracciones o el billete completo cuando vaya a Puerto Tejada, ya me confirmaron en Inverpubenza que distribuye los billetes de Loterías en el cauca, que efcetivamente ha vendido varios premios mayores y secos, el tipo tiene buena suerte, no comolos loteros de Santander de Quilichaoi que no son sino puros zipaquirás osea, salados....
ResponderSuprimir