domingo, 24 de octubre de 2010

La caída de Samuel: Todo por el METRO

Autor: FERNANDO DORADO GÓMEZ

El informe sobre corrupción en el gobierno distrital presentado por la comisión investigadora encabezada por Gustavo Petro sirvió para que el empresario Miguel Nule prendiera su “ventilador”, involucrara a Iván Moreno, al anterior ministro de Transporte Uriel Gallego, y a más de un funcionario y contratista. Los medios de comunicación y algunos políticos interesados hablan de catástrofe administrativa, se rasgan las vestiduras y exigen justicia pronta y fuerte.

La verdad es que existe corrupción a todos los niveles. A ojos vistas. La del gobierno de Uribe en todos los ámbitos y terrenos: yidis-política, para-política, “falsos positivos” de toda laya, criminalidad que se tomó al DAS, Agro-Ingreso Seguro, Incoder, Inco, Ministerio de transporte, “subsidios” a floricultores, y los que van apareciendo en forma creciente. El regreso de Uribe a la política sólo tiene la intención de parar ese alud de investigaciones que comprometen a sus funcionarios más cercanos.

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Corrupción en los departamentos y municipios a granel. La que hay en el gobierno del Distrito Capital tiene los mismos protagonistas de la nacional: los Nule, William Vélez, Odinsa, Opain, y Cía. Los intermediarios y comisionistas - siempre en la sombra -, son herramientas de funcionarios y empresarios corruptos que se apoderan indebidamente de los recursos públicos. Además de la que roban “legalmente” utilizando los vericuetos que ofrecen las normas de contratación.

El grueso de la corrupción que hunde a Colombia no sale a flote. No sabemos si saldrá algún día. Es inconmensurablemente mayor. Si en las contrataciones de obras públicas aparecen las evidencias de corrupción que todo el mundo sospecha… ¿de qué tamaño serán las componendas y comisiones que se negocian para entregar nuestros recursos naturales, concesiones de minas, pozos de petróleo, bosques y parques naturales, zonas francas y la inmensa cantidad de exenciones de impuestos y óptimas condiciones de inversión que le han otorgado a los grandes capitalistas nacionales y extranjeros?

Es importante recordar que la institucionalidad colombiana está permeada por la economía ilegal desde hace más de 30 años. Ese fenómeno coincidió con el creciente “desarrollo” basado en la especulación financiera. En los gobiernos de López Michelsen y Turbay (1974-1982) se inició la danza de los millones de dólares invertidas inicialmente en infraestructura del sector eléctrico. Los escándalos desde entonces no paran. Es parte del mundo capitalista en donde el trabajo honrado no tiene la más mínima oportunidad. La legalidad, la moral, la ética, los intereses públicos, todo queda supeditado y subordinado al interés particular de los grandes empresarios monopolistas.

El caso actual

Bogotá había avanzado en la tarea de administrar con mayor transparencia los recursos de la ciudad. Desde el gobierno de Jaime Castro pasando por los de Mockus, Peñalosa y Lucho Garzón, con altibajos y problemas, algo se había logrado. Esa es la percepción de las mayorías capitalinas. Samuel Moreno, heredero de las tradiciones “anapo-samperistas” - con el aval de las mayorías del Polo -, rompió con esa dinámica. Lo hizo obligado para asegurar el apoyo del gobierno de Uribe al Metro. Es la única explicación de la alianza con el partido de la “U”. Allí está su Talón de Aquiles.

Independiente del grado de corrupción que se pueda demostrar y sancionar, lo que viene sucediendo hace parte del forcejeo político en diversas dimensiones: Petro, intenta limpiar sus pecados burocráticos (acuerdos internos en el Polo con los Moreno) para llegar “higienizado” al encuentro con el “ético-moralismo” de Mockus. Además, golpea a la “izquierda tradicional” (Robledo). Los Nule, aprovechan para sacarse el clavo frente a los contratistas rivales y, de paso, cobran decisiones de los funcionarios distritales que afectaron sus intereses. Uribe, vía Juan Lozano y un sector de la “U”, trata de posicionarse para “recuperar” el gobierno capitalino y de una vez, le caen a Lucho Garzón para debilitar a los verdes.

La lucha contra la corrupción no es el motivo de este suceso. El juego tampoco es de todos contra todos. Es el primer asalto de la lucha político-electoral por hacerse el año entrante a la administración distrital. Todos saben que es la cuota inicial de la presidencia de la República del 2014. Los partidos como Cambio Radical, Liberal, Conservador, Mira, intentan presentarse como defensores del interés público pero lo hacen con timidez y moderación. Saben que los pesos pesados van a ser dos bloques que están tras el escenario: El Partido Verde reforzado con los que salgan bien librados del Polo y la “U” encabezado por Uribe, si logra detener la caída del velo mediático que amenaza con destruirle lo que le queda de “teflón”.

Samuel Moreno – en su sueño presidencial - no pudo revivir la herencia anapista de su abuelo. En su intento se llevó por delante el proyecto democrático que alcanzó a representar el Polo. Claro, con la ayuda de quienes no vieron los torpedos que alimentaron adentro.

Popayán, 22 de octubre de 2010

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