JOSE LOPEZ HURTADO*
Día a día Colombia se sorprende (¡!) con el descubrimiento de sórdidos negociados que se hicieron con los recursos públicos durante los últimos ocho años.
Sin saberlo, el país llegó a tocar el fondo de los más pestilentes pantanos. Lo de las ilegales interceptaciones telefónicas a opositores del gobierno, magistrados de la Corte Suprema y periodistas e intelectuales independientes, no tiene ninguna presentación.
El Jefe del Liberalismo y ex candidato presidencial Rafael Pardo, acaba de anunciar que su oposición a esa administración hoy se encuentra más que justificada, por las revelaciones que se han ido conociendo.
Si se revisan algunas expresiones de áulicos del régimen, alcanza a entenderse el porqué la corrupción se desbordó hasta alcanzar los niveles desconcertantes que se registran. El señor Uribe perdió el espacio de maniobra para controlar su propia administración, obnubilado por las extravagantes odas de sus incondicionales cortesanos. Una versión de Patria Boba, anonadada por las singularidades del Príncipe que extravió los mecanismos de control y puso en grave riesgo la propia existencia institucional de la nación. Todos los diques de contención se despedazaron porque sus acciones de gobierno se creyeron divinas, iluminadas… imperiales, fuera de cualquier escrutinio humano. Bocado de cardenal para la demoledora pluma del gran Vargas Vila: “… generales mediocres y políticos rutinarios, ocupaban la cima y formaban un Olimpo grotesco;…//...Todo era sombra en el horizonte. /Santander había muerto”. (“Los divinos y humanos”.1904).
No podía ser menos frente a las serviles odas: “Puede decirse sin exageraciones que AUV es un fenómeno universal de opinión pública literalmente irrepetible”… “La Providencia nos regaló una inteligencia superior, una guía providencial para dirigir a su pueblo en la travesía del desierto …” “Como hombre de guerra (sic) ha sido inmaculado y como hombre de gobierno no tiene tacha… Su inteligencia es a veces ofuscante, desmedida, sin concesiones ni parcelas… su memoria es desconcertante... Su fama crecerá como la sombra cuando el sol declina”. “...Parece nacido de la raza de titanes. Es humanamente inexplicable (¡!). Otro como él no volverá”.
Y la perla de todas: “En su universo no hay sino un planeta rey: usted mismo”.
Pero hoy, de ese gran imperio mediático de aduladores, no está quedando nada. Otro de sus embajadores, ante la Santa Sede, nombrado dos días antes de entregar el mando, César Emilio Velásquez, de su entorno más íntimo, es requerido por la Fiscalía para que responda por graves imputaciones.
Así que los Benedetti, los José Obdulio Gaviria, los Fernando Londoño Hoyos, y otros tantos de provincia, deben estar tragándose sus alabanzas y llorando la decadencia paulatina de su César, quien deberá, cumpliendo su promesa, dedicarse de lleno a defender a sus amigos.
Esa sin duda, será la gran frontera, entre otras, que deberá marcar, sin atenuantes, el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos, por su propio bien, de su gobierno y de todos los colombianos.
*Analista Internacional, colombiano.

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