martes, 5 de octubre de 2010

LA IMPORTANCIA DEL APELLIDO

Reinel Gutiérrez

El apellido ha sido un ingrediente esencial en desarrollo de las relaciones sociales, económicas, políticas, culturales y militares de los seres humanos. El fenómeno e impacto es tal, que muchos egocéntricos en el mundo se han sostenido con la fama del apellido, así no tengan como respaldarlo con otros valores.

Las dinastías y linaje, han prevalecido en los gobiernos, así como las monarquías, y en un caso muy particular en Colombia, los grandes apellidos han trasegado generación tras generación, por la jefatura de Estado y el Parlamento.

Mencionar Lleras, Ospina, López, Pastrana, Turbay, entre otros, es para entender que están figurando en el protagonismo socio-político a través de los nietos, primos, sobrinos, etc., lo mismo que Lloreda, Uribe, Sharp, Restrepo, Valencia, etc.

En los pequeños pueblos también existen los notables que consideran que ser Iragorri, es mucho más que Fernández, o Tróchez y los orgullos se expanden hasta crear odios y malos entendidos. "Mosquera que se respete, no se deja de nadie", gritan por allí en un atrio al salir de la misa, o en el bar del lugar.

Pero el apellido no es importante a la hora de figurar, arrastrar multitudes, y manejar el mundo. Hay un señor que lo logra con el nombre solamente, y millones lo siguen, lo adoran, hablan con él, en un extraordinario fenómeno que lleva varios años y no tiene precedentes.

En todas partes se aclama a Jesús, y hay concentraciones humanas gigantescas aunque él no esté presente en persona. Le construyen templos, y hasta en su nombre, muchos se vuelven millonarios. Es muy famoso, no importa que Jesús sea, Quiñonez, Luna, Llantén, García, Chávez o Gutiérrez. El apellido es lo que menos interesa.

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