martes, 12 de octubre de 2010

Una grata experiencia en Miranda

Por Luis Alberto Barrera Moreno

Convocados por el Sistema Integral de la Nueva Evangelización SINE, nos dimos cita en el acogedor y tranquilo municipio de Miranda un grupo de laicos comprometidos bajo la guía espiritual del sacerdote diocesano Ever Claudio Marín García.

Mi primera experiencia en este tipo de ejercicios espirituales fue conducida y coordinada por personas consagradas muy instruidas y respetables, lo cual, para quienes asistimos a recibir el primer anuncio kerígmatico resultó muy reconfortante y confiable.

En realidad yo no sabía qué iba encontrar en este anhelado y esperado “Encuentro personal con el Señor”, el impacto inicial cuando empieza la actividad es que nos ordenan guardar silencio absoluto o prudencial, las lecturas bíblicas y las reflexiones del pastoreo y desiertos así lo exigían, máxime cuando se compartía una amplia casa en construcción amablemente cedida por una joven viuda que comenzaba su luto, pues su esposo había sido muerto en forma violenta escasos quince días antes.

Cuando asistí con mi director espiritual al sacramento de reconciliación sólo hablé palabras entrecortadas; el llanto interior de gozo de un confeso pecador empedernido que había decidido sacar de sus entrañas los montones de basura que llevaba adentro, no me permitió expresarme. Sentí que algo extraordinario había sucedido en mí en esos días.

Cuando la experiencia del “retiro” terminó, no quería volver al mundo, a la realidad cotidiana, deseaba con mucha fuerza quedarme en aquella casa mirandeña por siempre. Pero tocaba regresar. Me sentía absolutamente liviano, como si hubiera bajado de peso pese a las suculentas comidas que nos preparó doña Hilda Marín de Garzón, señora madre del Padre Tomás Garzón Marín, formador del Seminario Mayor de San José de Popayán. En realidad era mi espíritu el que estaba ligero y feliz.

Saliendo de allí y en el bus de regreso, pasando por Padilla, lo único claro en mi mente era que había estado en presencia de Dios, y se despertaba en mí una gran ansiedad por mantener esta relación.

Fue entonces cuando comprendí también, que la misión evangelizadora constituye una tarea ineludible para todo cristiano. Es el mismo Señor Jesús quien nos convoca y escoge, llamándonos por nuestro propio nombre y enviándonos como apóstoles suyos en medio del convulsionado mundo y nuestras comunidades angustiadas.

Esta nueva tarea evangelizadora es la de dar vida a una sociedad mundana que agoniza, cansada por su propia mediocridad, por la ilusión y el vacío de la tentación del poder, del fácil consumismo del tener, de la esclavitud del placer. Las lacerantes rupturas que aquejan a la humanidad exigen de nuestra parte una acción decidida y audaz por transformar radicalmente todo aquello que se encuentra “en contraste con la palabra de Dios y con el designio de salvación”.

Entendí también entonces, que una intensa vida de oración es condición ineludible para cumplir con esta misión. Días antes a esta gratificante experiencia, había sido objeto y testigo del poder de la oración por algunas gracias y bendiciones recibidas en mis proyectos laborales y familiares.

La oración es lugar privilegiado donde vivir el encuentro configurante con Dios. Es en la dinámica oracional donde vamos siendo revestidos del Señor, conducidos de la mano maternal de María. La oración asidua nos encamina por las sendas del Plan Divino.

En la apertura al Espíritu, el Señor se nos revela, se nos muestra y nos pone de manifiesto quiénes somos. En la comunión cálida, cercana, personal con Él, el apóstol, el laico comprometido o el simple fiel, alimenta su espíritu, recupera las fuerzas perdidas y se renueva interiormente para emprender la tarea evangelizadora.

Espero con la ayuda de Dios y la intercesión de la Santísima Virgen María, seguir preparándome en este hermoso caminar y poder algún día, animar e invitar con mi testimonio de vida a muchos, en Puerto Tejada y el Norte del Cauca especialmente, para continuar la obra del Señor, desde el lugar en el que estemos para alabarlo, glorificarlo y reverenciarlo.

3 comentarios:

  1. Gilberto Cabrera Bahamón12 de octubre de 2010 20:45

    Yo si dije este man, tiene cara de cura, no me equivoqué anda por los caminos del Señor.

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  2. Es tipo de raptos tienen más que ver con un comportamiento hedonista -gastrosofía-, que con lo místico: "...filosar es volver viable y vivible la propia existencia, allí donde nada está dado de antemano y todo está por construirse. Con un cuerpo sufriente, endeble y canijo, Epicuro construyó un pensamiento que le permitió bien vivir y mejorar su calidad de vida. Al mismo tiempo, éste puso al alcance de todo el mundo una nueva posibilidad de existencia. La tradición filosófica se niega a hacer de la razón la flor improbable de semejante mantillo corporal; ella niega la materialidad de los destinos y la mecánica, por cierto muy compleja, pero mecánica al fin de cuentas, del ser. La tradición filosófica se mosquea con la idea de la existencia de la física en el seno de la metafísica; tiene por heterogénea a su disciplina todas las otras actividades, sobre todo las actividades banales que se ocupan de la materia del mundo; ella permanece fiel al platonismo y se consagra al cultivo del fantasma de un pensamiento sin necesidad del cerebro, de una reflexión sin cuerpo, de una meditación sin neuronas, de una filosofía sin carne, directamente bajada del cielo para dirigirse a la única y sola parte del hombre que escapa a lo extenso, el alma... Contra la psicoanálisis existencial de Sartre, el estructuralismo de los años setenta lanzó los últimos fuegos de esta astenia metodológica; contra el materialismos de los cuerpos la fenomenología de la carne le agregó teología de la escolástica, luego aumentó el humo entre lo real y la conciencia que tenemos de su existencia; contra el extraordinario refuerzo del pensamiento científico - la neurobiología, por exemplo-, el espiritualismo gana nuevos adeptos. Por eso, hoy más que nunca, una filosofía del cuerpo existencial reviste para nosotros una urgencia única..." El poder de existir, Michel Onfray. Dicho ésto, creo que Bonilla está en mora de proponer una ley antisectas, pues el repliegue sectario de nuestro pueblo es tan mortal como el repliegue en las drogas alucinógenas...

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  3. Baltazar Muñoz Serna15 de octubre de 2010 20:25

    La Iglesia tiene que dar hoy un gran paso adelante en su evangelización; debe entrar en una nueva etapa histórica de su dinamismo misionero.Si! Cristo y no otro es "el camino, la verdad y la vida" que da sentido y contenido a nuestra existencial. Lejos de él, queridos hermanos y hermanas, no hay verdadera paz, ni serenidad, ni auténtica y definitiva liberación, pues únicamente la gracia del Señor puede liberarnos de esa esclavitud radical que es el pecado; su palabra, su verdad nos hacen libres.

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