lunes, 4 de octubre de 2010

Vanunu y las uvas de la ira

FABIO ARÉVALO ROSERO - MD
fabio121@gmail.com

El mundo quedó atónito el 5 de octubre de 1986, por el titular del “Sunday Times”: "Las revelaciones secretas del arsenal nuclear de Israel". Detrás de esa denuncia, un secreto que afectaba la seguridad del mundo, estaba un colombiano: Óscar Guerrero. El protagonista principal, Mordechai Vanunu, el experto nuclear israelí, que entregó información privilegiada con fotografías inéditas, para el informe de tres páginas del diario británico. Cinco días atrás el denunciante había sido secuestrado en Roma por agentes del “Mossad”.

Vanunu trabajó como técnico en la central nuclear israelí de Dimona, en el desierto del Néguev desde 1976 a 1985. La misma que se mostraba como una fábrica textil y que por sospechas recibió una visita internacional. Vanunu contaría después cómo los expertos estadounidenses que la inspeccionaron fueron burlados con paredes falsas y ascensores ocultos para que no se dieran cuenta de los seis pisos subterráneos existentes en la planta. Israel había puesto en marcha un programa para construir un arsenal de armas de destrucción masiva. En 1985, era capaz de procesar 1,2 kilos por semana de plutonio, suficiente para producir 12 ojivas nucleares al año.

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Mordechai, con formación pacifista y desilusionado con su trabajo, renunció para viajar como mochilero. Antes de irse, tomó fotografías a la planta nuclear ultrasecreta. En Australia se unió a un grupo antinuclear, donde hizo amistad con un periodista colombiano. Un artículo de la BBC mundo transcribe así el momento clave que desató el escándalo: “Un periodista “freelance” colombiano, Óscar Guerrero, miembro del grupo antinuclear lo convenció de que siguiera lo que le dictaba su conciencia: publicar las fotos junto con información detallada sobre la planta en Dimona”.

Ello los llevó al influyente Sunday Times. Días antes de la publicación Vanunu fue seducido por “Cindy” una bella mujer que lo condujo a Roma, sin saber que era parte de la policía secreta israelí (Mossad). El 30 de septiembre de 1986 fue drogado, secuestrado y llevado a Israel. En un proceso secreto, fue acusado de traición, sometido a juicio sumarísimo y condenado a 18 años tras las rejas, la mayor parte de los cuales pasó confinado en régimen de aislamiento.

En el 2004 sale “libre”, pero continuamente es encerrado ya que tiene estrictas limitaciones, no puede salir de la ciudad, ni comunicarse con extranjeros, ni chatear. Hoy, gran parte del mundo reconoce en Vanunu como la «sirena» que alertó al mundo sobre las bombas atómicas no declaradas de Israel y la introducción de armas de destrucción masiva en Oriente Próximo. Por ello ha sido nominado varias veces al Nobel de Paz, pero no le apetece recibirlo. La última vez en 2009, envío una carta al Comité del Premio Nobel, que entre sus apartes dice:

“Ruego al Comité que elimine mi nombre de la lista de nominaciones de este año. La principal razón que tengo es que no puedo formar parte de una lista de laureados que incluya a Simon Peres. Él es el hombre que está detrás de la política atómica israelí… fue el que ordenó que me secuestraran en Roma el 30 de septiembre de 1986, y responsable de que me condenaran a 18 años de aislamiento he cumplido íntegra mi condena. Digo No a toda nominación mientras no sea libre, mientras se me siga obligando a permanecer en Israel. Lo que yo quiero es libertad y nada más que libertad”.

Vanunu hace tácita referencia a la campaña israelí “Uvas de la ira”, que en 1996 acabó con la vida de decenas de civiles inocentes en un refugio de la ONU en el Líbano. Sin embargo el Comité del Nobel debería otorgarle el Premio de la Paz a una persona como Vanunu, por ninguna otra razón que desagraviarse a sí mismo como organismo que reconoce hechos, no esperanzas, como en el caso de Obama.

Apostilla: Entrevisté varias veces a Óscar Guerrero, pero no es fácil ubicarlo en el mundo por su seguridad. Este periodista y pacifista antinuclear, también puso en riesgo su vida. Hace unos años un homónimo suyo fue detenido en Colombia. Esa es otra.

1 comentarios:

  1. No hay "mejor" ciego que el no quiere ver; enviar a los gringos a inspeccionar a los judíos es como enviar a Santos a la Macarena por cuenta de Uribe... No creo que el astuto guerrero sea tan insensato para venirse a refugiar aquí...

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