viernes, 12 de noviembre de 2010

100 DIAS CON SELLO PROPIO

JOSE LOPEZ HURTADO*
joselopezhurtado13@yahoo.es

Habíamos advertido, desde antes de las elecciones presidenciales en Colombia, que en la medida en que Juan Manuel Santos lograra crear una personalidad propia,-lo que en un principio muchos sectores consideraron improbable-, lo más lejos posible de su antecesor, en esa misma intensidad, las metas de su gobierno parecerían más accesibles, generando un clima de credibilidad y confianza. Debía rescatar emocionalmente a un pueblo degradado para devolverle la decencia perdida durante ocho años de atropellos y desafueros.

La Nación había logrado recuperar la senda del estadista serio, conciliador, propositivo, que busca la grandeza de su pueblo, como lo fueron Valencia, López el Grande, Echandia y los Lleras, en el siglo pasado, pero cuyo estilo y personalidad histórica, comenzaban a perderse, a fuerza de la mediocridad y estolidez de los mandatarios que los sucedieron.

Santos, de entrada, se hizo acompañar de un brillante equipo de Ministros y altos funcionarios, como quizá nadie había previsto, consultando sólo a sus merecimientos profesionales, antes que a las agencias políticas de los partidos, como es usual en varios países de América Latina. Sus primeros actos de gobierno debieron responder a la inaplazable necesidad de restablecer la institucionalidad del país, seriamente comprometida por la recurrente disputa entre las más altas instancias del Poder Público, en particular con las Cortes y la Rama Judicial. La autonomía e independencia de los órganos del Estado, con “funciones separadas pero (que) colaboran armónicamente para la realización de sus fines”, como lo consagra la Constitución Nacional, había quedado seriamente comprometida.

Hoy, a escasos tres meses y medio de su posesión, ha logrado construir caminos de conciliación y diálogo, frente a diferencias que parecían infranqueables y que no tenían presentación alguna. En el campo externo, el Primer Magistrado, debió afrontar la difícil tarea de reconvenir a sus dos vecinos más allegados y recomponer las relaciones comerciales y diplomáticas, que afectaban no solo su estabilidad interna, sino también su integridad como sujeto del derecho internacional, cada vez más aislado del concierto de naciones, específicamente de su entorno hemisférico. La nueva ruta de sus relaciones con los Estados Unidos, más cooperación tecnológica, académica etc. y menos dependencia monotemática con relación al TLC, por ejemplo, es emblemática dentro de ésta perspectiva. Como lo es su acompañamiento incondicional a la posición de la Corte Constitucional en relación con las bases militares norteamericanas, que declaró inconstitucional su instalación en territorio colombiano.

Ese sello propio de Santos, por supuesto, encontrará muy serios desafíos frente a sus promesas de campaña: ley de víctimas, incluidas la del terrorismo de Estado, que pretende , entre otras metas, devolver cerca de dos millones de hectáreas a campesinos y desplazados por la violencia, la de regalías, que busca redistribuir entre las regiones los ingresos por la explotación de los recursos naturales; la que tiene que ver con la creación de 2 millones y medio de empleos para los jóvenes, conocida como la ley del primer empleo; el asunto de las Zonas Francas, que continúe estimulando la inversión, pero que también fomente la creación de empleo sostenible y duradero. En fin, priorizar los temas de pobreza, empleo y seguridad en el Plan de Desarrollo, que asegure mejores estándares de progreso y bienestar para todos los colombianos. Y lo que es más importante, el combate frontal a la corrupción, con el que se ha comprometido.

El gran éxito, hasta ahora, del Presidente Santos es, sin duda, haber sabido “despersonalizar” el manejo del Estado, práctica perversa y mezquina, a la que con alguna frecuencia, pretenden someter a los pueblos.

NB. Felicitaciones al Senador José Darío Salazar Cruz, elegido como Presidente Nacional del Partido Conservador Colombiano, como reconocimiento a su trayectoria de servicio a esa colectividad. Éxitos al ex condiscípulo y amigo.

*Analista Internacional, colombiano.

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