domingo, 14 de noviembre de 2010

La intelectualidad del gobernante

HORACIO DORADO G
 
Siempre habíamos oído hablar de la importancia de la cultura, pero pocas veces habíamos tenido un gobernante que nos dijera en qué consistía ésta; ni hablaban con propiedad, aparte de la posible jerarquía para quien poseía la cultura. Así mismo, contemplábamos en lontananza programas de cambio social por medio de la educación, pero al final, el tema se eludía. De allí la devastación cultural de tantos años, en Popayán, mi verdadera patria intelectual.

Ante esa imperiosa necesidad, el gobernador Guillermo Alberto González, se propuso democratizar el conocimiento, porque ¡culturizar un pueblo es generar riqueza! El gobernante de los caucanos, sacando fuerzas de la flaqueza, con dialéctica flexible y no endurecida como un viejo artículo constitucional, está logrando el viejo anhelo. Puso en marcha culturizar la población, porque el analfabetismo segrega, quita oportunidades, no deja que se desarrolle el ciudadano para ejercer sus derechos políticos sociales y culturales. Decidió combatirlo, porque una persona que sabe leer y escribir es libre. Esa meta del gobernante no es perceptible, pero aumenta la calidad de vida. Con su leída ideología nos ha llevado a muchos a pensar. Ya no estamos tan lejos de ese ambiente intelectual. Con el florecimiento de la educación y la erradicación del analfabetismo, elimina la consecuencia de la marginalidad y la profundización de las diferencias sociales. Siempre las características educativas se han identificado con una concepción de déficit cultural de ciertos grupos sociales, especialmente la clase obrera y el campesinado. La desigualdad social y la pobreza, se concibe como un problema de “ignorancia” de falta de esfuerzo individual o de condiciones familiares. Por consiguiente, culturizar al pueblo y dotarlo de destrezas, es desarrollar la fuerza laboral reproductiva.



La predisposición del libre pensador González Mosquera, no es producto de la casualidad; en cuanto al saber se refiere, tiene su origen en su ilustrada conciencia. Por eso, paralelamente estamos viviendo un renacimiento de la cultura en Popayán. Ella ha dejado de ser un privilegio de las clases sociales altas, él las ha extendido al pueblo. El nuevo aire de esta tendencia, se fundamenta en que González Mosquera, ha reconocido también, el saber popular. En conclusión, está promoviendo, descubriendo nuevos valores en el pueblo y rescatando las costumbres e idiosincrasia de la región. El reflejo es su talante periodístico, su actitud a través de sus editoriales y como socialdemócrata propició el ingreso de columnistas discordantes de su imaginario político e intelectual en su época de Director de “El Liberal”, son también huellas de su intelectual visión. Desde el gobierno departamental, invita a interactuar, contribuye al crecimiento humano, fomenta en los demás la voluntad de asistir al `salón de los espejos´ para que las mentes de los intelectuales se miren a sí mismos. Promociona eventos como generador de ideas que es. Esas prendas del gobernante, son el claro entendimiento, el juicio de fondo del ´boom´ cultural que estamos presenciando con presentación y concursos de obras literarias, conferencias, emisión de videos, obras artísticas, y tantas actividades que determinan una nueva concepción en la ciudad.

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