FABIO ARÉVALO ROSERO MD
Las trampas cazabobos eran explosivos camuflados como objetos inocentes, para atraer la atención de ingenuos. Hoy, hay nuevas versiones de engaños a incautos que proliferan por cuenta del internet, atentando contra el comportamiento y hábitos de la gente. La era digital tiene como desventaja el spam, cadenas con contenidos aparentemente convincentes, pero llenos de mentiras fantasiosas. Muchos traen noticias pretendidamente científicas que creemos a pies juntillas porque no contrastamos su contenido. Absurdos como la inutilidad del ejercicio físico, efectos milagrosos de ciertos productos, antitranspirantes que producen cáncer, se plantean con cierta suficiencia, pero no son más que una farsa creativa. Cadenas que representan una verdadera tontería y hacen daño al juicio de las personas llevando a creencias y conductas inapropiadas.
Además de estos disparates electrónicos, también existen mitos urbanos vigentes en la creencia popular como “verdades de la ciencia”. Organismos científicos como la Revista Médica Británica y eruditos estadounidenses se dieron a la tarea de resolver estas fantasías que han circulado durante años. Evoquemos algunas mentiras científicas que la gente ingenuamente cree, como por ejemplo que comer de noche engorda. La verdad es que los obesos no son sólo "comedores nocturnos", en general comen más durante todas las comidas. Lo cierto es que la gente sube de peso porque consume más calorías de las que quema y ese efecto no depende de ninguna hora del día.
Cuántas veces nos han dicho que leer con poca luz acorta la visión. Es verdad que cuando forzamos los ojos se produce estrés que los cansa y los irrita, pero al volver a la luz normal desaparece sin daño permanente. No es aconsejable leer con baja iluminación para evitarse irritaciones en los ojos, aunque no haya riesgo de lesión firme. Mecánicamente nos repiten que usamos sólo el 10 por ciento de nuestro cerebro. Mito arraigado sobre todo, por creyentes en poderes paranormales para justificar su supuesta “capacidad sobrenatural”. Las investigaciones científicas realizadas con resonancia magnética, nunca mostraron zonas "durmientes" en un cerebro normal, tampoco áreas inactivas que no estuvieran funcionando. Otra cosa es la optimización de las capacidades individuales.
También nos insisten repetitivamente en la necesidad de beber dos litros de agua pura al día. Es cierto que debemos hidratarnos adecuadamente, pero no hace falta beber tal cantidad de agua pura porque la necesaria puede encontrarse en líquidos que bebemos a diario como sopas, café, jugos, además del agua de la mayoría de alimentos como frutas y verduras. No deben tomarse dosis excesivas de agua, salvo en situaciones de calor y de alto desempeño físico. Cada individuo, dependiendo de su condición, alimentación y actividad diaria requiere cierta cantidad de agua que aprenderá a consumirla sin esperar a tener sed.
Se ha afirmado que el azúcar vuelve hiperactivos a los niños. Ni siquiera en estudios de niños considerados "sensibles" al azúcar se encontró diferencia en el comportamiento tras consumir alimentos con y sin azúcar. Hay que tener cuidado con los excesos de dulces, pero más por cuestión de salud alimentaria y obesidad que por la hiperactividad. ¿La Coca-Cola deshace la carne en 48 horas? Una leyenda urbana absurda. Cualquiera puede tomar un filete y empaparlo de la negra bebida y esperar dos días. El filete seguirá tan rollizo como antes. Lo malo es el abuso en el consumo de bebidas colas.
Como estas hay tantas “mentiras científicas” que no son más que fraudes y engaños cazabobos. Historias y aseveraciones similares deben tomarse con beneficio de inventario. Seamos más serios.
Apostilla: La política regional tradicional también ha creado mitos y fraudes. La realidad es: más miseria, más desempleo, más atraso, más inseguridad, menos acceso a salud y educación, menos calidad de vida. ¿Quiénes son los responsables? Además ya acechan los “politiqueros” cazabobos, que en campaña le muestran a la gente el paraíso para llevársela al infierno. Nuestro deber y aporte debería ser votar responsablemente.

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