Enmarcada por una lluviosa noche, el sábado 6 de noviembre se llevó a cabo la gran fiesta de la colonia quilichagueña en la Capital de la República. Como en años anteriores, la ceremonia "oficial" de inicio corrió por cuenta del promotor principal, Julián Silva Tobar, además de otros acomedidos como Orlando Cabezas, Alejandro Ambuila, Héctor Hernán Vásquez o Ángela Campuzano, quienes con amabilidad desbordante iban recibiendo, uno a uno, a los asistentes.
Hacia las 10 de la noche el escenario dispuesto en el Restaurante Hato Grande, al norte de Bogotá, estaba repleto de quilichagueños e invitados especiales de otras regiones del país. Doscientas cuarenta personas se disponían a repeler, con cariño, emotividad y con familiar alegría, el penetrante frío que se descargaba sobre la ciudad. Una buena disculpa que los presentes aprovecharon para desplegar sin reservas un intenso calor humano que a todos contagió.
Esta festividad, que se celebra anualmente, ha consumido 25 almanaques, pero éste fue el quinto encuentro de memorables resultados por la locación, la asistencia, la integración social, la animación. Antes se había realizado en el Club Caldas y en el Restaurante La Carbonera, pero éste, según lo comentó Julián, ha sido el mejor encuentro.
No solo disfrutamos los individuos comunes y corrientes; también gozaron otros personajes, fuera de los ya nombrados, como el General José Manuel Sandoval Belalcázar, Ingeniero en Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del Cauca, quien ha sido profesor de matemáticas, física, cálculo y aerodinámica, profesor en la Escuela Superior de Guerra, Comandante de la FAC; Antonio José Caballero Velasco, especialista en ciencia de la información y periodismo de la Universidad Complutense de Madrid; el oficial (r) del Ejército Guillermo Muñoz Peña, además de sus familias, y de representantes de otras casas como la Restrepo, Vergara, Arrechea, Luna, Medina, Tafurth, Velosa, Galarza, Ríos, Bermúdez, Martha Soto, María Nelsy Arrechea, Bibiana Alvis… mejor no los sigo nombrando porque son muchos los que han de reclamar, justamente, por no ser tenidos en lista, pero donde todos decidieron no tomarse en serio sino divertirse en un auténtico sentir quilichagueño. En esa fiesta, casi todos se permitieron lo que no se hace el resto del año: sumarse a un sentimiento, lejos de la tierra natal, para cantar, beber y celebrar hasta caer agotados, y en la cual se renuncia a los prejuicios y estereotipos para divertirse, todos, a sus anchas.
Según nos confesó Julián, es el deseo que esta fiesta vaya ganando realce año a año, teniendo en cuenta que para la familia quilichagueña que vive en la Capital de la República, ha sido y es un placer recibir a tantos paisanos y celebrar en camaradería un re-encuentro de trascendencia... además, agradeció a todos y a la Administración Municipal de Santander de Quilichao, especialmente al alcalde Juan José Fernández Mera y a su Secretario Administrativo y Financiero, Javier Tafurth, su adhesión para que este festejo alcanzara el brillo que se merece, expresando la voluntad de acompañar y apoyar la realización de la fiesta del año venidero.





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