domingo, 14 de noviembre de 2010

TENGO MIEDO

Reinel Gutiérrez

El miedo invade todos los espacios, así haya héroes declarados o seres humanos que presumen de no tenerlo. La diferencia entre un valiente y un cobarde consiste en que el valiente avanza a pesar del miedo y el cobarde se paraliza por el miedo.

Sabiendo esto, la administración de la sociedad aprendió el método de emplear el temor como forma de poder y así unos dominan a otros.

Bajo ese régimen se implantaron sistemas de gobierno económicos, militares y sociales.

Producen miedo las leyes, los códigos, las normas, los decretos, los salmos y tantas órdenes más.

El grito de "ar" en la fila militar ocasiona tensión y alerta igual que la ira de Dios y la tentación del diablo.

Profesores y padres de familia antes que transmitir confianza afirman el miedo, o sino que lo digan los que les aplicaron el método de "la letra con sangre entra".

La desigualdad social produce agresiones por el tener y el no poseer y entonces las personas temen. En las miradas que van y vienen se advierte la sospecha de unos a otros. Las señoras aprietan fuertemente el bolso porque se lo pueden arrebatar. Temen a los ladrones, pero el día de elecciones salen a votar por ellos. Las multitudes van por las calles y son un mar de miedos que ocasiona inseguridad colectiva. Para ilustrar este tema, a continuación un breve texto del escritor Eduardo Galeano que dice: -Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo. Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar en donde trabajar. Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida. Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones miedo de ser atropellados. La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje miedo de decir. Los civiles tienen miedo de los militares, los militares miedo a que no haya armas, y las armas miedo de que no haya guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer que no siente miedo. Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisor. Miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar. Miedo de morir y miedo de vivir—

Al final todos terminan diciendo "tengo miedo" a veces por cosas reales y otras falsas.

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