lunes, 27 de diciembre de 2010

El desatre natural y político

FABIO ARÉVALO ROSERO MD

El 2010 para Colombia, concluye de la peor manera. Nunca habíamos tenido un final de año tan catastrófico y lo que hagamos para reducir la crisis sigue siendo poco. Cuando tenemos el agua al cuello buscamos responsables y el origen de los desastres, justificándolo en la naturaleza, pero no es así. El culpable más grande y el mayor depredador es el ser humano. Aparte de los riesgos naturales que entraña la tierra, son las malas prácticas humanas por cuenta del avance tecnológico y comodón del hombre, las causantes de los grandes cambios que provocan desastres. El principal, el efecto invernadero, es producto del enorme desequilibrio medioambiental que seguimos provocando de manera inconsecuente. Pero buena parte de la humanidad aun no es consciente de ello hasta que no se ve afectada.

Cuando ocurre lo que hoy sufrimos en Colombia, parece que nuestra contribución fuera entregar donativos para los damnificados. Acciones que les permiten a algunos liberarse parcialmente de sus pecados y descargar falsamente su conciencia negra. Los grandes “cacaos” entregan miles de millones a cambio de seguir contaminando. Es decir haciendo daño con factorías, construcciones de riesgo, negocios particulares, humillando a la gente, etc. Con sus “obras de caridad”, compran a gobernantes y políticos.

Buena parte de los dirigentes de este país no están preparados y educados para planificar adecuadamente y tomar decisiones políticas del más alto nivel. No están calificados para gobernar. Al contrario, muchos de ellos promueven prácticas en contravía de la preservación y equilibrio del entorno natural. Sin ir más lejos por esta época festiva, funcionarios oficiales en actitud populachera, apoyan y promueven corridas de toros (en casos aberrantes algunos hasta las organizan y participan de ellas), peleas de gallos, clasistas cabalgatas urbanas con vasto maltrato animal, uso indiscriminado de automotores, eventos para consumir licor, etc. Además muestran sobrepeso y dan ejemplo de malos hábitos alimentarios con cuentos folclóricos.

Son los mismos que buscan explicaciones y quieren soluciones, cuando está en sus manos aportar en la construcción de ciudades saludables y sostenibles. Pero su ignorancia pesa más. Les cuesta tener autoridad y tomar decisiones coherentes. Allí se incluye también el papel de las famosas corporaciones ambientales que con sus enormes recursos, hoy están seriamente cuestionadas y hasta señaladas de negligencia.

Ante este panorama de desastre natural y político, es conveniente evaluar con la mayor filigrana a los próximos candidatos a cargos públicos. Es esencial no dejarse llevar por manipulaciones económicas y mentiras electoreras. Es inadmisible seguir eligiendo a los mismos pecadores de siempre que hoy son los mayores responsables de tantas calamidades y tristezas de la gente. Ese debe ser un anhelo para el 2011, un aporte para evitar tanta catástrofe.

Y a propósito de funcionarios públicos y sus responsabilidades, hace poco el Presidente colombiano se reunió en Suiza con su homólogo de ese país. Santos presentó a sus ministros: del interior y justicia, de transporte, de agricultura, etc. El Presidente Suizo hace lo propio, presentando su gabinete: el ministro de economía, el de justicia, el ministro de la marina... Ahí Santos se empieza a reír y dice: “Disculpe Sr. Presidente pero ¿para qué tienen un ministro de marina si no tienen mar?”. El presidente de Suiza le contestó: “Cuando su excelencia me presentó a sus ministros de agricultura, de justicia, transporte y vías, yo no me reí....”

Apostilla: En el 2011 hagamos nuestro aporte recordando que el hombre no muere, se mata; que lo que se come se cría. La salud no está en el plato, sino en el zapato; pero el buen alimento cría entendimiento. Que lo mejor del año que pasa sea lo peor del año que comienza. ¡FELIZ AÑO!

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada