Por: Sebastián Barrera
Se supone que llegó la época más alegre del año, la felicidad de los niños por la llegada del Niño Dios con sus regalos, aunque la tragedia se pasea campante por toda Colombia, a causa del invierno y tanta violencia.
Conocemos la disposición de ánimo y el ambiente festivo que es común en los días navideños y pre-navideños. Y a esta tendencia característica propia de la época solemos llamar espíritu navideño o espíritu de la navidad.
Sin embargo, la palabra espíritu tiene también otras acepciones. Y es así como una nueva moda de un tal “espíritu de la navidad” se nos ha estado colando aún entre los católicos. Algunos de entrada toman el término como esa actitud festiva individual y social propia de los días navideños, para luego darse cuenta de que realmente se trata de una figura que puede catalogarse más bien dentro de los otros dos significados que nos da el diccionario.
Y ¿qué se pretende con la introducción de ese tal “espíritu de navidad”? Sencillamente desviar el significado de la Navidad, que es el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, hacia esta nueva figura llamada “el espíritu de la navidad”.
Hay que alertar a todos los fieles en general y hombres de buena voluntad para que no se dejen desviar hacia concepciones y prácticas que tratan de cambiar el rostro de la Navidad y eliminar el espíritu cristiano de la misma.
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Lo que se ha dado en llamar últimamente “espíritu de la navidad” es un conjunto de enseñanzas sutiles y de prácticas ingeniosas que tratan de apartar a las familias y a los grupos en general de una celebración centrada en el nacimiento del Hijo de Dios y de desviar el significado de la fiesta navideña hacia la contemplación de figuras fantasmagóricas...
La Navidad es la celebración del Nacimiento de Dios-hecho-Hombre, de ese bebé concebido milagrosamente por el Espíritu Santo -el Espíritu de Dios- en el vientre virgen de María, que nace también milagrosamente en una cueva en Belén de Judá, como había sido predicho por los profetas del Antiguo Testamento en Isaías.
Por esto debemos estar alerta ante una navidad a lo ‘new age’, que se nos trata de introducir a través de esta nueva moda: “el espíritu de la navidad”. Proveniente del ocultismo y apoyándose en costumbres paganas, se ha creado una figura que pretendidamente trae a lo largo del año lo que se le pida en un día específico antes de la fecha de Navidad.
Lo que se busca con esto es sustituir el sentido cristiano de la Navidad por ceremonias y prácticas provenientes del ocultismo y del espiritismo, pero bien disfrazadas de provechosas, espirituales y aparentemente cristianas.
Es el mismo engaño de todas las ideas y prácticas del ‘new age’: presentar un error teñido de verdad, presentar un peligro vestido de provecho, presentar una idea anti-cristiana coloreada de cristianismo.
En el caso del tal “espíritu de navidad”, se ofrece como principal atractivo la posibilidad de que se realicen sueños y deseos y de que se nos dé cuanto pidamos. Pero... ¿se dan cuenta quienes se sienten atraídos por esta costumbre engañosa de que pueden estar cayendo en prácticas que vienen del espiritismo a Dios?
En esta época de tantas confusiones es necesario que nosotros los cristianos tengamos un sentido claro de nuestra fe... El supuesto espíritu de la navidad nada tiene que ver con la Navidad Cristiana. Es otra forma de corromper el mensaje cristiano.


La verdad es que la costumbre de intercambiar regalos con amigos y parientes durante la época navideña, ¡no tiene absolutamente nada que ver con el cristianismo! Aunque nos parezca extraño, ¡ello no celebra el nacimiento de Jesucristo ni lo honra a El! Supongamos que alguna persona que usted estima está celebrando su cumpleaños.
ResponderSuprimir¿La honraría usted comprando cantidades de regalos para todos los demás parientes y amigos, haciendo caso omiso de la persona a quien desea honrar? ¿No le parece absurdo desde este punto de vista?
Sin embargo, esto es precisamente lo que hace la gente en todo el mundo. Observan un día en que Cristo no nació, gastando todo el dinero que logran reunir para obsequjar regalos a sus parientes y amigos. Pero años de experiencia nos enseñan que los cristianos profesos suelen olvidarse de dar algo a Cristo y a su Obra en el mes de diciembre. Este suele ser el mes en que más sufre la Obra de Dios.
Aparentemente la gente está tan ocupada intercambiando aguinaldos CON EL ESPÍIRTU NAVIDEÑO que usted hace mención,que no se acuerdan de Cristo ni de su Obra. Después, durante enero y aun febrero, tratan de recuperar todo lo que gastaron en Navidad, de modo que muchos, en lo que se refiere al apoyo que dan a Cristo y su Obra, no vuelven a la normalidad hasta marzo.