LA ILUSIÓN DE UN JOVEN POETA EN YUMBO
Luis Carlos Bermeo Gamboa
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
Para mi silencio requiero
todo un día tu presencia
y el susurro de una grieta
Luis Carlos Bermeo
Preferí ir agarrado al corazón de mi querida al nacimiento de un libro que quedarme en la alcoba viendo las noticias del invierno reprogramado día a día por el Ideam.
Por facebook conocí del evento y me sentí invitado a la mesa de una canastada de Pan que ofrecía mi amigo de prontos 25 años, Luis Carlos Bermeo Gamboa. Ya conocía su primer libro Antídotos de Ruda y otros venenos y sabía de su ingenio y su lengua bífida. Sabedor que un poeta solo vive de la fantasía, de la mirada amiga, del apretón de manos él se atrevió a sacar de sus ahorros y la amistad de otros locos para engendrar un manojo de hojas convertido en el título de Libro de Pan.
Este poemario, por voluntad de su autor, es una horneada de pan, fruto de una precoz cosecha de los trigales de su juventud. Nacido en la pujante población de Yumbo, entre el humo, el sol y la montaña cercana, Luis Carlos es un ejemplar raro en medio de la rumba, la insipidez y la incertidumbre que caracteriza a la naciente simiente urbana. Filosofa con el agua, la nube, el rocío, la lluvia y las bestias de la calle selvática. Escucha los susurros de las grietas, del insomnio y de los mitos que lo avasallan en sus meditaciones. Y roba al tiempo pensamientos y metáforas, mientras viaja en bus hacia la gran urbe que es la vida.
…
Lo perdí casi todo ese día en la calle
no sabré de dónde, aunque presentí su polvo,
me desalojaron el yo o me perdieron en otro.
Regresé sin tiempo sin ciudad sin madre.
En frente sonríen, charlan, comen y caminan.
Son ellos con detalles míos, que fueron míos,
y ahora, desde el pavimento, les digo: “hola”. (1)
…
Luis mira al frente y sus ojos parecen sobrevolar otro continente u otro estadio. Como el águila su paso es fugaz y penetrante. Capta el sufrimiento, los latidos de la mora de una mujer desnuda y el tejido de inocencias y oraciones. Es un juglar en bicicleta que va cantando en su lira por un mundo que delira, sin perder por eso su ruta. Deja en cada esquina sus versos para el que quiera comérselos como pan dejado al azar y para quien tenga ansias de hacer y osadías.
…
La espalda por la que pasas
es la calle que lleva mi nombre,
del Titán que fui, de aquel hombre
(2) Ib. Los Estadios de la ausencia. Pág. 23
que es cielo, tierra, pueblo y casas.(2)
…
Luis Carlos nos firmó su amistad sobre el lomo de un racimo de panes. Nos dejó con hambre y en espera de otro vuelo por sobre la humanidad, la lluvia y el vacío de una ciudad a oscuras. Su poesía lúgubre, cansina y llena de una carga de trigo que piensa, como oleada de viento, se esparcirá y llegará a los rincones, los huecos y a venas de tierra y agua. Alimentará en las hondonadas, en el pueblerío y en las soledades a ignorantes y sabios. Porque el pan es pobre y rico, abundante y escaso y solo alcanza para quien tiene ganas. Quien lo reparte tiene de sobra en su horno.
(1) BERMEO GAMBOA, Luis Carlos. Libro de pan. Soneto II. Pág. 45(2) Ib. Los Estadios de la ausencia. Pág. 23
23-12.10 - 10:35 a.m.


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