FABIO ARÉVALO ROSERO MD
El Siglo XX fue marcado por la industrialización, el actual por el conocimiento. Una especie de “olas” de las que se vale el hombre para facilitar su vida. Pero no hay que confundir conocimiento con sabiduría. El primero sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir en cualquier etapa. Es la lección que nos han enseñado los orientales. “Nadie que se levanta antes del amanecer durante 360 días al año deja de hacer a su familia rica", (Proverbio chino). Sin duda es la disciplina y el amor por el trabajo lo que ha hecho que los orientales deriven de la sabiduría tanta riqueza y felicidad.
En Occidente, las vacaciones, los puentes alargados, la fiesta, son prioridad y parte de la cultura. Las celebraciones de fin de año y de comienzo de otro son el más claro ejemplo. Durante casi un mes se detienen las actividades y labores ordinarias, afectando la gestión de la mayoría. En occidente el saber popular aporta errores e inconsistencias, por cuenta de cierta actitud displicente, folclórica e ignorante. Mientras los orientales culturalmente han desarrollado procesos de disciplina y valor de la vida. No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.
Por esta época bajo parámetros de la sabiduría popular en Iberoamérica es usual que se hagan predicciones. Por ejemplo las llamadas “Cabañuelas”, técnicas tradicionales que intentan predecir el tiempo atmosférico a largo plazo. En Colombia el método se basa en la observación de la atmósfera en los primeros 12 días del mes de enero, que representa cada uno un mes del año. Esto, como las predicciones de magos y astrólogos, no merece ninguna credibilidad, corresponde a una tradición reemplazada por una ciencia más exacta.
La meteorología está basada en principios físicos, obteniendo sus datos de observaciones y medidas en factores como la presión, temperatura, humedad etc., utilizando herramientas como globos sonda, satélites, estaciones meteorológicas y computadores. Aunque la predicción a corto plazo mediante el saber popular y la experiencia es factible, no sucede así con la predicción a largo plazo como las cabañuelas, que persisten como parte del folclor y de la magia; muy común de nuestros pueblos cuando se inicia un nuevo año.
Todos los acontecimientos de la dinámica del mundo deben estar basados en la evidencia científica. La ciencia está hecha para mejorar la vida. En el tercer milenio, los mejores científicos son buenos investigadores sociales, grandes comunicadores, líderes que investidos de sabiduría, son capaces de generar transformaciones eficaces en el comportamiento de la gente. Que saben que nueve décimas partes de la sabiduría provienen de ser juiciosos a tiempo. Por todo esto, la mejor convicción para este año es cobijarnos de la certeza científica y la acción con sabiduría.
Oración por el nuevo año: Señor, agradezco, por llegar a un nuevo año, a un nuevo día. Porque al menos tengo la oportunidad de hacer un esfuerzo productivo por la vida, lo cual en vez de dificultad debería significar siempre placer, alegría y entusiasmo. Tener algo en qué ocuparse siempre será una fortuna. Bendice a mi familia, a mis amigos, y, sobre todo a mis opositores o contradictores, todos necesitamos de ti. Bendice a toda nuestra gente que está llena de esperanzas confiada en que la buena hora siempre llegará. Bendice especialmente a quienes hoy han tenido la generosidad de leerme, permitiéndome compartir un mensaje de vida y afecto. Que así sea.

El aspecto más triste de la vida actual es que la ciencia gana en conocimiento más rápidamente que la sociedad en sabiduría.
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