Por: Luis Fernando Orozco Gutiérrez
Es difícil pensar que el año que iniciamos, sea más duro que el que acabamos de concluir, empezando porque el desastre dejado por el anterior invierno, nos llevará necesariamente a la reconstrucción del país, para lo que debemos usar cantidades de millones en pesos y crear o emplear un buen número de ciudadanos para ejecutar tal acción.
Los economistas, a veces desconciertan con sus declaraciones. Un alto miembro de este sector decía recientemente que el PIB del país para el año que iniciábamos estaría entre 4,5 y 5,5 pero que estructuralmente no estaban dadas las condiciones para aumentar el número de colombianos empleados, por lo que una de las políticas del presidente Santos de crear 2.5 millones de nuevos empleos y normalizar 500.000 no está dentro del pensamiento económico del presente. Dando al traste con una de las políticas sociales más interesantes y urgentes del gobierno.
No son muy claras la cifras sobre lo que cuesta la reconstrucción del país, pero los mandatarios de la sección norte del país en reunión reciente, hablaban de la necesidad de 13 billones, faltando Antioquia, el Valle y el resto del país, por lo que me aventuro a decir que el numero de pesos para tal operación estará sin temor a equivocarme por los lados de 20 billones.
En la búsqueda del dinero para adelantar la reconstrucción, son muchas las ideas que han saltado al escenario: la venta de acciones de Ecopetrol, ha hecho expresar al ministro de Minas que alcanzan a 16 billones, el empleo del 2% del impuesto del 4% a toda operación bancaria, da como cifra 3 billones, los préstamos internacionales que deberá contratar el gobierno, entre los cuales figura el ofrecimiento del Banco Interamericano dirigido por nuestro compatriota Alberto Moreno de 350 U. S. Por lo que la cifra necesaria para tal empresa está más que asegurada.
Colombia, en estas circunstancias debe entrar a la etapa del desarrollo, estos dineros corresponde ser utilizados con un criterio de planificación y conocimiento de la situación, deben quedar atrás las improvisaciones y políticas malsanas, causantes del desorden y subdesarrollo a que hemos llevado al país.
Los hombres más preparados y las mejores acciones deben ingresar a la palestra pública. El Congreso de la República, desprestigiado por años por sus métodos y políticas erróneas, encuentra en esta ocasión la oportunidad de congraciarse con el pueblo y mostrar que se pueden hacer políticas que beneficien a todos los colombianos, que los dineros públicos son sagrados. Serán cosas del pasado, las comisiones, los desfalcos, los dineros públicos mal usados, las obras públicas sin estudios serios, si queremos un país para todos.
Hemos tenido un desastroso acto de la naturaleza, para el cual no estábamos preparados, en lo que hay mucha responsabilidad de la falta de obras, o mal ejecutadas, de una equivocada organización. La pobreza también merece planificación, estos nunca debieron usar para su hábitat, lomas inestables, o asentamientos inundables. Que los pueblos y corregimientos que debemos remplazar cuenten con todos los servicios, establecidos en tierras aptas para su uso.
La Universidad, debe ser protagonista del futuro, programas y hombres preparados para atender el nuevo país que debemos construir.
Los pueblos, por pequeños que estos sean, deben apropiarse de su medio ambiente, que en ninguno de ellos falte una oficina a escala de secretaría, en la misma forma que existe la de obras públicas e infraestructura, que direccione el medio ambiente de su territorio, conocimiento profundo de sus cuencas hidrográficas, cuidado de esta y de sus ríos, buscando la construcción de embalses de aguas.
En Colombia sucede algo inexplicable, en invierno no tenemos sino desastres y en verano carecemos de agua para la población y la agricultura, que eso sea cosa del pasado, pero para ello requeríos que la planificación sea para todos los sitios.
Esta es la Colombia, que debemos reconstruir para el futuro de su pueblo, una bella oportunidad para salir del subdesarrollo en hombres y políticas públicas.
COLOFON: Un año venturoso para todos los amigos lectores, agradecimiento a nuestro director Alfonso Luna Geller, unas palabras de aprecio para el escritor y Periodista Don Leopoldo de Quevedo y Monroy, que sus palabras de apoyo llegan a un espíritu que las sabrá tener en cuenta.
Mil felicidades para el 2011

Por ello no hay que eqivocarse eligiendo gente que no representa las ilusiones de los pueblos, sino sus propias conveniencias personales o de grupo.
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