lunes, 17 de enero de 2011

Crepitaciones 2011

“Somos Pacífico, Estamos Unidos…”

Por Lic. Javier Enrique Dorado Medina

Hace días, conversando con un amigo en el parque Caldas de la capital caucana, rodeados de una frondosa vegetación y un ambiente propicio para intercambiar opiniones, comentábamos acerca de la actual situación caótica del departamento del Cauca, tanto en materia de vías de comunicación, a raíz del derrumbe y posterior daño de la carretera Panamericana en el sector del municipio de Rosas, como en el frecuente acoso de los guerrilleros en los cuatro puntos cardinales del Cauca, especialmente en el norte del mismo, en Toribío, Corinto y Tacueyó, municipios que han sufrido continuos hostigamientos a cada rato.

Después de comentar el asunto caucano, le tocó el turno al vecino departamento del Chocó, el olvidado de Colombia per sécula seculorum por todas las administraciones nacionales y departamentales, con la mayoría de necesidades fundamentales sin resolver, con una increíble cantidad de sitios turísticos en potencia, debiendo ser el departamento turístico por excelencia del pacífico colombiano, una cualidad natural que lo salvaría del ostracismo en que se encuentra. Debido a la confabulación del gobierno colombiano, el cual sólo mira al Caribe colombiano, junto a las acciones nefastas de la guerrilla de siempre, el Chocó no tiene el progreso que en justicia debiera poseer, esperando el Mesías Salvador.

Ahora bien, en opinión de mi amigo, el año pasado en el país del Norte, un sencillo grupo musical de pura cepa chocoana, Chocquibtown, a punta de ritmo, sabor, cadencias del Pacífico, y letras con los justos reclamos por su tierra olvidada, hicieron el milagro de dar a conocer ante el mundo, la existencia no solo del Chocó, sino de todo el Pacífico Colombiano (llámense Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Nariño), una región natural que pareciera no existir dentro de los planes gubernamentales.

A raíz de la promulgación del año 2011, como el año de la Afrocolombianidad, por parte de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), sería bueno aprovechar este año como el de la reivindicación de la región del Pacífico, no solo por la existencia de un alto porcentaje de población afro, sino más que todo por la calidad humana de sus integrantes, por su cultura, sus talentos naturales, sus derechos muchas veces olvidados, un mejor nivel de vida, mejores aspiraciones, en fin, por todo lo bueno y necesario que los gobiernos de turno le han negado. Por todo lo anterior, hago un llamado respetuoso a nuestros dignatarios en la Cámara y el Senado de los cuatro departamentos de la Región del Pacífico, para colocar dicha región en el puesto que le corresponde, dentro del contexto nacional.

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