jueves, 13 de enero de 2011

¿CUÁNDO VOLVERÁ LA GLORIA A MILLOS Y SANTA FÉ?

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Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano

Durante el pasado puente festivo veía el futbol de Barcelona, del Manchester United, del Real Madrid, del Hércules y el retrovisor me tiraba de la solapa. ¿Acaso nuestros hombres nacidos en Tumaco, en Cali, en Santa Marta, en Bogotá, en Medellín son de distinta madera a los nacidos en Europa o Argentina? ¿Será la comida, la vitrina, el ánimo que infunden las graderías abarrotadas lo que hace que los jugadores suden, corran y metan goles?

Casi me asombraba cómo Mascherano y Puyol y Messi y Pedro y todos pasaban la pelota a sus compañeros como poniendo una regla y trazando una línea recta. Qué precisión, qué maravilla de juego corto, que simpleza de concentración conservada por 90 minutos. Qué carrerones para no dejar salir la bola de la cancha, qué chalacas, qué paredes, qué nitidez en dar la última puntada. Y les quedaba tiempo para dar la vuelta después de la jugada para que las cámaras enfocaran su camiseta y su nombre. Esto en Barcelona que apabulló al Deportivo La Coruña. Y que lleva 25 goles contabilizados en los 8 últimos partidos. ¿Y qué decir del Manchester que eliminó al Liverpool con gran chalaca de Chicharito? ¿Y qué decir del Real Madrid que goleó al Villarreal y del Hércules que guapeó y venció 4 por 0 al flamante equipo colchonero con el Kun Agüero?

¿Y qué decir del público que asiste a los estadios? Hay una relación de igualdad entre la calidad del juego que se ofrece y la cantidad de público que acude a ver el arte y la lealtad que muestran los jugadores en cada partido. La gente no repara en pagar la entrada a las diferentes graderías si el espectáculo es intenso, vistoso y productivo. El Barcelona se da el lujo de estar cobrando 17 euros a socios y niños menores de 12 años para que entren al estadio a presenciar sus entrenamientos. Aún en los entrenamientos se ve fuerza, emoción, ardentía para dejar todo en la cancha, sudores, disciplina y técnica y es un ejemplo de pundonor, estímulo y gallardía para los niños que ven cómo se preparan los que después saldrán a dar los frutos en goles y sueldos altos.

Cómo añoramos aquellas 13 estrellas de Millonarios con sus astros. Cozzi, Zuluaga, DiStéfano, Pedernera, Báez, Paragua Benítez, Pibe Rial, Maravilla Gamboa, Ortiz, Iguarán fueron, cada uno en su puesto, ejemplo de buen fútbol, responsabilidad y coraje. Cómo se llenaban los estadios y cómo la hinchada era constante. Sin necesidad de hooligans ni barras azules. Sin zancadillas ni caídas simuladas para tiros directos o pénaltis. Se ganaba o se perdía y era un honor intercambiar camisetas al final del partido. Y lo mismo se diga del Expreso Rojo Santa Fe y sus ocho títulos. El Tigre Moyano, Perazzo, Panzutto, Milne, Ernesto Díaz, Campaz, Chonto Gaviria, Alfonso Cañón, Devani dejaron una senda que todavía no encuentran las nuevas generaciones.

¿Qué les faltará a nuestros dos equipos capitalinos? ¿Grandes estadios, gran ciudad que le proporcione hinchada que pague la entrada, fabulosos sueldos, más descanso y premios, más condescendencia y menos disciplina de los directores técnicos, mejores árbitros y dirigencia como la de Alfonso Senior?

En Argentina lo llaman huevos, en Colombia verraquera. O sea, fundamentación disciplina, amor por el oficio, trabajo en equipo y no sueldo y premios antes que profesionalismo y fútbol. ¿O todo se arregla con dos o tres refuerzos?

Coletilla: El fútbol de Colombia está en el puesto 20, por debajo de siete naciones americanas y la selección en el puesto 40 del escalafón Fifa.

10-01-11 - 20:03 p.m.

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