Reinel Gutiérrez
Cabe preguntarles a los últimos alcaldes de Popayán y naturalmente al doctor Ramiro Antonio Navia, actual mandatario local, cuál es el día de blancos, dentro de los carnavales de comienzo de año.
Sucede que las personas empiezan a jugar con unturas de ese color, polvos, y posiblemente talcos, el día 4 de Enero, y el 10 aun están en la misma diversión, lo cual se traduce en un irrespeto y caos general.
Tradicionalmente fue únicamente el día 6 que se jugaba a los blancos, pero la desorganización, falta de cultura, de educación y de autoridad provoca este desorden llamado fiestas.
Los participantes en el desfile de carrozas y comparsas perdieron su trabajo de maquillaje, máscaras y disfraces, porque con el polvo blanco que el público les arrojó, perdieron su identidad y el mensaje que iban a transmitir se perdió.
Esto sucede en la ciudad blanca y culta de Colombia, menos mal, porque en otro lugar podría ser peor. Pero en Cali, en Manizales, en Riosucio Caldas, y aún en Pasto, las carrozas son respetadas y comienzan su presentación impecables y así terminan.
Se hace referencia con crítica sana al juego de blancos, porque se reconocen el esfuerzo por llevar a Popayán a importantes orquestas y cantantes, la realización del reinado popular, y una maratón con atletas reconocidos.
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