lunes, 10 de enero de 2011

EL ESTADO

Por: Yamil Orlando Mendoza Chacón

Al leer las noticias, encontramos una serie de anomalías cometidas por funcionarios y personas que trabajan con el Gobierno, lo cual, ya sea por negligencia, incapacidad o un deseo de adquirir una capacidad económica; lo que conlleva más tarde a indemnizaciones y no cualquier cantidad de dinero, sino a sumas multimillonarias, las cuales deben ser pagadas por el Estado.

Sabemos muy bien que el Estado se encuentra conformado por una serie de personas que viven en una Nación, los cuales en una y otra forma pagan impuestos con el propósito de que más tarde le sean redistribuidos en bienes y servicios con un objetivo directo que consiste en un desarrollo social equitativo. Si por curiosidad sumamos los dineros invertidos en el pago de estas compensaciones, por errores que las personas que vivimos en una Nación (Estado), notamos que por tapar las conductas no adecuadas de los que incurren en el error, nos vemos perjudicados en nuestro mejoramiento social, pagando por algo que no hemos cometido.

Referente a esta anotación, en un artículo de la periodista María Isabel Rueda, menciona una jurisprudencia donde dice.”Si los deberes jurídicamente exigibles (a determinados servidores públicos) predican la posibilidad de impedir un resultado, su omisión resulta equivalente a producirlo.”

Las leyes existen, pero no se aplican, se tergiversan; es por lo cual estamos patrocinando la CORRUPCION.

Considero que algunas ideas pueden servir de purgante para controlar este parásito:

.- El Estado (nosotros), no debe pagar indemnizaciones por cuenta de funcionarios que por incapacidad, negligencia u omisión cometan errores, ya que son los directos responsables.

.- La mediocridad en muchas de las dependencias públicas, debe ser eliminada.

.- Nombrar funcionarios con cualidades éticas, morales y técnicas para el desempeño de estos cargos y no como rellenos de cuotas políticas o compromisos para suma de votos.

1 comentarios:

  1. Carmen Elisa Arrechea10 de enero de 2011 19:14

    En todos los hombres está presente la corrupción: sólo es una cuestión de cantidades.

    La corrupción de la política no tiene nada que ver con la moral, o la laxitud de la moral, de diversas personalidades políticas. Su causa es meramente material.

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