jueves, 20 de enero de 2011

Juan Pablo II: Camino a la Santidad

Por Luís Barrera

En la mente de centenares de millones de personas no existe la menor duda de que Juan Pablo II es un santo. Su sucesor nos describía a Juan Pablo, en el funeral del pontífice, como asomado a la ventana de la casa del Padre, mirándonos y bendiciéndonos. Los centenares de miles presentes en la Plaza de San Pedro ese día le proclamaron espontáneamente «Juan Pablo el Grande» (la primera de este tipo de demostraciones desde la muerte del papa San Gregorio I en el 604), y hubo innumerables pancartas en las que podía leerse «Santo Subito» (¡Santo ya!).

EL SANTO DE LOS DEPORTISTAS

La idea parte del Cardenal portugués José Saraiva Martins, prefecto emérito de la Congregación para la Causa de los Santos: "Juan Pablo II era un gran deportista. Lo practicaba a menudo y entendía sus valores. Representa el concepto del deporte desde un punto de vista humano y cristiano, y por eso podría convertirse, si Dios quiere, en el santo patrón del deporte".

Juan Pablo II, que será beatificado este año, está considerado como el Pontífice más unido al deporte de toda la historia. Para el recuerdo quedan las imágenes del Santo Padre esquiando por los Alpes, sus viajes en kayak que usaba en sus refugios espirituales o sus primeros años de juventud cuando era un aspirante a guardameta en su Wadowice natal.

Su estado físico siempre fue destacado, y por ello se convirtió en el Papa que más viajes realizó al exterior, compartiendo lo realizado por muchos deportistas de alto nivel, y compareciendo ante grandes masas superiores a las que reúnen muchos eventos deportivos.

Realizó varias audiencias a muchos grandes deportistas como Muhammad Ali, o a clubes de fútbol, donde destacaron los españoles FC Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid. En una de sus últimas, Juan Pablo dio su bendición a la escudería Ferrari y al campeón alemán Michael Schumacher.

El papa Benedicto XVI aprobó un decreto para beatificar a su antecesor Juan Pablo II el próximo 1 de mayo, informó el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato.

La ceremonia se celebrará el primer domingo después de Pascua y el propio Benedicto XVI la presidirá. Se trata del primer paso hacia la santificación, comunicó Federico Lombardi, portavoz del Vaticano.

MILAGRO PAPAL

Uno de los factores decisivos para que la decisión de la beatificación se haya tomado con tanta rapidez fueron las pruebas presentadas por el jefe de la Iglesia polaca de un supuesto milagro realizado por Juan Pablo II.

El hecho milagroso habría sido la sanación inmediata y repentina de la monja francesa Marie Simon-Pierre, que estaba enferma de cáncer y que pocos meses después de la muerte de Juan Pablo II le había rezado pidiéndole ayuda.

BEATIFICACIÓN

Otras fechas que se habían barajado para la beatificación son el 2 de abril, día en el que murió Karol Wojtyla, o el 16 de octubre, coincidiendo con la fecha en la que fue elegido Papa en 1978.

El proceso ha sido acelerado, aunque, según Amato, no ha habido ningún tipo de simplificación del procedimiento. “El caso se ha desarrollado como todos los demás, hemos seguido todos los pasos previstos”, aseguró a Radio Vaticano.

Los trabajos para la beatificación del difunto pontífice se habían estancado en el 2009, cuando la comisión médica del Vaticano que estudiaba el caso arrojó dudas sobre la veracidad del milagro. Sin embargo, tras revisar de nuevo el caso, la comisión dio el visto bueno.

MUY QUERIDO

Muchos católicos, al poco tiempo de morir Wojtyla, habían pedido su inmediata santificación, debido a su gran popularidad mundial, que le valió el sobrenombre de “Papa Viajero”, debido a la gran cantidad de viajes que realizó.

A pesar de los procesos hacia la santificación no se inician hasta cinco años después de la muerte, Benedicto XVI se hizo eco rápidamente de las exigencias de los fieles y abrió el caso solo tres meses después. En diciembre de 2009, el Papa reconoció en un decreto “los valores heroicos” de Juan Pablo II, indispensables para su canonización.

lualbamo@hotmail.com

2 comentarios:

  1. Sor: Emilia Giraldo Upegui21 de enero de 2011 06:25

    Los católicos nos merecemos este gran santo el siempre nos decía "En los momentos de angustia y de «pesadilla mortal», la oración, acompañada por el compromiso de hacer la voluntad de Dios, devuelve el auténtico gusto por la vida.".

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  2. Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo como lo fue Juan Pablo II.

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