domingo, 2 de enero de 2011

No hay tiempo que perder

Por: Luís A. Barrera M.

Antes que nos vuelva a coger Diciembre y exclamemos nuevamente “Cómo pasa el tiempo...”. No hay tiempo que perder en este 2011 pues ya no podemos quedarnos rumiando sobre el pasado de lo que hicimos o dejamos de hacer. Como quien dice: Ni hay tampoco, “tiempo de llorar, ni llover lágrimas sobre lo mojado”.

Es habitual arrancar el nuevo año poniendo el contador a cero, llenos de buenas intenciones y férreos compromisos que se diluyen como un turrón de azúcar a medida que pasan los días. Hace falta algo más que pasar una hoja en el calendario para cumplir todos estos propósitos. Pero si quedan por escrito siempre será más difícil que se los lleve el viento.

Como cada inicio de año estamos siempre llenos de ilusiones, sueños y proyectos, pero como siempre, sólo se quedan en el intento. ¿Qué podemos hacer en esta ocasión para sacar el máximo provecho del año que se nos viene encima?

Aunque estamos pasando por una época difícil a nivel mundial de crisis generalizada, el invierno golpeó duramente a miles de compatriotas y “el palo no está pata hacer cucharas”, debemos realizar nuestro mejor esfuerzo por aprovechar todo lo bueno que la vida nos da, y explotar las oportunidades que tenemos para vivir y desarrollarnos. En otras palabras, hay que luchar por conseguir nuestros propósitos y esforzarnos porque no queden en una bonita idea.

Es lamentable que no se haga más a menudo ese tipo de revisiones, que no se materialicen éstas por escrito para dar más validez al compromiso, para hacer más rigurosa la selección y la clasificación y, en síntesis, para tener un proceso existencial más armónico y feliz.

Este año será electoral y los caucanos y colombianos tenemos una nueva cita con la democracia local y regional, es por ello que dentro de los propósitos que nos tracemos deben estar el cambiar la visión de la economía.

Los periodistas somos, entre otras muchas cosas, tan incoherentes como los políticos a los que analizamos, examinamos y seguimos. Podemos emplear páginas y páginas en sentar, con los expertos, las bases de la economía sostenible, apuntar hacia dónde debe ir la actividad, abogar por las nuevas tecnologías, el respeto al medio ambiente, la lucha contra el cambio climático, criticar al empresario tradicional con poca amplitud de miras. Pero luego si te he visto no me acuerdo, llegan los datos trimestrales del DANE y con ellos se nos va el plumero.

Seguimos midiendo el desarrollo económico con base en indicadores perversos: el registro de nuevas viviendas, la venta de automóviles, el consumo de cemento y energía y combustibles, los créditos bancarios y la constitución de hipotecas… Si este año conseguimos entender que nada volverá a ser como antes y que además no es deseable que volvamos al modelo anterior, bienvenido sea.

Otro gran propósito podría ser identificar mejor a la opinión pública. Políticos y periodistas tenemos tendencia a confundir la parte con el todo. Es muy cómodo atribuir la opinión general de la ciudadanía a los representantes de una, dos o tres asociaciones comunitarias, obviando la preocupante contaminación política de muchas de ellas y que a menudo las palabras del dirigente local o regional no representan a nadie más que a él mismo.

También se ha convertido en costumbre hacer una encuesta de seis o siete llamadas telefónicas y con base en ellas interpretar qué piensan los pueblos sobre un asunto y medir la tendencia del querer ciudadano.

Es casi norma consultar a sindicatos, las juntas comunales, las asociaciones gremiales, los empresarios, a los políticos de siempre y a tres o cuatro ingenieros y politólogos de los parques que sienten las ciudades y las regiones. Desde luego esta pobreza intelectual no es culpa de quienes se prestan amablemente a dar su opinión sobre un proyecto o polémica, y que personas quieren como sus futuros gobernantes, sino de quienes no abrimos un poco más el debate, porque el tiempo y año se nos pasa distraídos en pendejadas.

3 comentarios:

  1. Mauricio Lozada Paz2 de enero de 2011 19:24

    Si,estamos de acuerdo no hay que perder tanto tiempo en escoger alcaldes y políticos malos, hay que saber muy bien por quien se vota en las próximas elecciones y no escoger tanto petardo en las corporaciones públicas.

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  2. miguelbastidas93@hotmail.com3 de enero de 2011 05:45

    El problema es que los políticos del Cauca está llenos de buenos propósitos pero no cumplen ni años. La gente ya no come cuento, se necesita una clase dirigente de mayor embergadura y visión regional.

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  3. Margoth Valencia3 de enero de 2011 21:17

    Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá.

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