lunes, 24 de enero de 2011

Política de los pendejos

FABIO ARÉVALO ROSERO MD

Los políticos además de dañarnos el corazón y el cerebro, también le apuntan al hígado. En cada debate electoral aparecen nuevos politiqueros. Como diría Facundo Cabral, cualquier pendejo, porque lo saludaron cinco gatos o por haber ocupado un modesto cargo, se siente “jefe” de la comunidad y quiere ser elegido. Son los que mantienen la catástrofe social, porque la mayoría son inútiles a la hora de servir, unos pendejos con iniciativa.

Por salud, hay que cuidar los oídos en campañas electorales, porque el grado de pendejez sube a niveles extraordinarios. Y ante tanta pendejada política no nos queda más que reírnos, para no tener que lamentarnos. Es por ello que el profesor Hermenegildo Torres, ha fundado el Partido Único de los Pendejos (PUP). Según él todos tenemos algo de pendejos y podríamos encasillarnos en alguna de estas opciones. Veamos unas tantas:

Pendejo Optimista: Aquel que cree que no es pendejo. Pendejo Pesimista: El que cree que sólo él es pendejo. Pendejo Amigable: Tiene puros amigos pendejos. Pendejo Enciclopédico: Sabe un montón de pendejadas. Pendejo Simpático: Sus pendejadas causan risa. Pendejo Literario (como el suscrito): Escribe un montón de pendejadas. Pendejo Alegre: Se ríe de cualquier pendejada. Pendejo Enamorado: Le gusta cualquier pendeja. Pendejo Calvo: Cree que no tiene ni un pelo de pendejo. Pendejo Ecológico: Es pendejo por naturaleza. Y el más peligroso de todos: El Pendejo Demagogo, que cree que el pueblo es pendejo

Facundo Cabral en su poema “Los Pendejos”, afirma: “Mi abuela decía: Habría que acabar con los uniformes que le dan la autoridad a cualquiera! ¿Qué es un general desnudo? Y tenía derecho a hablar de esto, porque estuvo casada con un coronel que era realmente un hombre valiente, sólo le tenía miedo a algo… a los Pendejos. Un día le pregunté por qué y me respondió: Porque son muchos y no hay forma de cubrir semejante frente ...y son peligrosos porque al ser mayoría eligen hasta al Presidente!!”

Cuentan también que en una ciudad, algunas personas se divertían con el pendejo del pueblo. Diariamente algunos llamaban al supuesto pendejo al bar y le ofrecían escoger entre dos monedas; una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas. Un día alguien le preguntó si no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este respondió: “Lo sé, no soy tan pendejo, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más monedas”.

La historia podría ser solo un chiste, pero deja varias lecciones: quien parece pendejo, no siempre lo es. ¿Cuáles son los pendejos de la historia? Una ambición desmedida puede cortar la fuente de ingresos. Pero más aún: Podemos estar bien, aún cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo. "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pendejo delante de un pendejo que aparenta ser inteligente".

Apostilla: El PUP ha sido fundado para crear un ambiente saludable, exhortando a sus miembros a la plena aceptación de su pendejez. Según el PUP, es más fácil aceptar ser Pendejo que comprobar no serlo. Es mejor confesar que somos pendejos, que porfiar en necedades que lo confirman. El pendejismo no tiene fronteras.

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