Reinel Gutierrez
Muchos han perdido la facultad de locomoción por enfermedad o accidentes, pero han podido volver a caminar mediante terapia. El experto palpa con sus manos la parte muscular y ósea del paciente y reacomoda lo anómalo, con ayuda del vibrador eléctrico. También se requiere de inyecciones y ese es el método, complementado con ejercicios. En esta misión se desempeña Fernando Granada, un humanista y terapeuta de vocación, quien antes que auscultar el bolsillo del enfermo, le interesa es la salud. Varios testimonios son elocuentes y fortalecen la fe no sólo de Fernando, sino de todos los que aspiran a recuperarse. Una gran dosis de paciencia tienen las personas que acuden a la Fundación Paso a Paso, frente al colegio Cristo Rey en Popayán, y que van en busca de ayuda. En la sala de espera no se advierten orgullos, envidias, rencores ni cosa parecida, sino rostros de esperanza. La gente es recibida por Jennifer, la hija de Fernando, quien fue su primera paciente tras haber nacido con hidrocefalia, y quedar durante un tiempo ciega y con parálisis cerebral. Después de intensas jornadas de terapia Jennifer logra caminar, pues la meta de su padre siempre fue, devolverle el movimiento sicomotriz a ella. De allí en adelante empieza la noble labor de ayudar a los demás, y sobre todo, a aquellos que quieren volver a caminar. También está "Paco" que muy atento recibe a las personas y se trata de un elegante perro negro, que con su olfato parece que diera el primer dictamen a los recién llegados. Las cosas positivas de esta labor quedan sustentadas en casos de personas que durante mucho tiempo estuvieron en clínicas y hospitales y no obtuvieron resultados. Nuestro terapeuta en mención trata a sus pacientes con calidez, y les brinda la confianza necesaria, para que logren su recuperación. En este convulsionado mundo, donde cientos de humanos son partidarios de la violencia y la muerte, hay lugares como la fundación aludida, donde se ayuda a preservar la vida.
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