Hola, Periodista: Salud y buena letra.
Los días se iluminan con la luz y las mentes se ilustran con
vuestras letras y palabras.
Cuando alguien escribe y envía
fuera el mensaje el éter se conmueve y las entrañas saltan
de gozo. Una criatura llega al mundo para hacer reír, llorar
o enterarse de infamias o injusticias.
Esa es la labor del periodista. Clamar, romper los silencios
del orbe, destapar alcantarillas, hacer brillar oro que está
escondido, mostrar los talentos en sus cuevas, cantar al
lado de los pianos y los cornos, ver por los que no pueden,
hablar por los temerosos e impotentes.
Qué hermosa la profesión y el oficio de tener a nuestra
disposición la palabra, de poner sobre el corcel la idea
para que se encabrite, relinche y galope sobre las tinieblas
y el plasma.
Congratulaciones por el beneficio que nadie calibra ni mide
con termómetro.
Abrazo de reconocimiento,
Leopoldo de Quevedo y Monroy
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada