viernes, 11 de febrero de 2011

DESCUARTIZADO Y COLGADO

Reinel Gutiérrez

La cultura y costumbres de los colombianos, incluye como cosa rara la violencia, y desde niños muchos habitantes de esta sufrida patria, se acostumbraron no solo al maltrato de los papás, de profesores, y sargentos, sino a ver muertos. Pequeños eran llevados a ver como cosa natural a seres muertos, descuartizados, y colgados por partes en ganchos, aceptando esto como cosa natural y normal.

No es ningún espectáculo hermoso ver en las plazas de mercado reses destrozadas, con sus hígados, tripas, y riñones pendiendo de un gancho.

No es agradable mirar el reguero de pezuñas, o de cabezas de vaca por el piso, que como cosa rara tienen los ojos abiertos, con una mirada muerta, después de haber sido víctimas del feroz ser humano, que con su inteligencia y razón actúa así.

Degollar animales es una manera de hacer violencia, y exhibir los restos es más degradante, pero todos crecimos mirando esto como normal y parte de la vida cotidiana.

De allí para allá todos están preparados para mirar otro tipo de cadáveres, los de sus semejantes, también torturados y descuartizados, abiertos en los quirófanos, o en las salas de medicina legal.

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