Reinel Gutiérrez
Escribir a mano ha pasado de moda. La máquina le hizo la guerra a la mano, pero ésta le dio la pelea y se sostuvo un tiempo pero los ataques han continuado con potentes misiles como el computador e internet. El borrador de este comentario se hizo a la antigua, es decir a mano, en una cafetería, disfrutando de un tinto y en medio de la balacera y explosiones de un guerra televisada, el ruido de carros, motos, pitos y las voces de seres humanos perfectos que no hablan insensateces, pero que alcanzan a ver que quien hace bailar un lapicero sobre el papel blanco, es que está retardado, o lo dejó la carrera tecnológica. La mano está en peligro, porque de pronto inventan el mecanismo para asear la parte posterior del cuerpo humano sin emplearla, o el método para la autoexploración corporal adolescente, o la autoestimulación para quererse así mismo, como también un sistema diferente para el boxeo, el judo o la lucha.
Por su parte las señoras hace considerable tiempo que la lavadora les dejó inactivas las manos. Tal vez la manera de tocar el timbre, o el piano cambien porque hasta los abrazos ya no existen en vivo, sino que son virtuales.
Tener bonita letra o fea, da lo mismo en este tiempo, porque todo está sistematizado.
Anteriormente escribir legible era un orgullo, y después graduarse de mecanógrafo era como un doctorado. En el futuro inmediato los niños aprenderán a leer en pantallas.
Pero un capricho se puede tener, y el original de este escrito puede ser perfumado y guardado como las viejas cartas de amor, lo que no se puede hacer con el correo electrónico.
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