lunes, 14 de febrero de 2011



EL ACUERDO DE LIBRE COMERCIO CON EE.UU.


Por Leopoldo de Quevedo y Monroy
Colombiano
leodequevedom@gmail.com

El Embajador de Colombia ante Estados Unidos Gabriel Silva Luján advirtió la semana pasada que Colombia desistirá del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos ya aprobado hace dos años por el Congreso colombiano, si no lo pone en su agenda ahora el Congreso de Estados Unidos.

Estuve buscando en internet el texto del Tratado para enterarme de primera mano sobre su contenido. Pero no lo encontré. Tocaría ir a Anales del Congreso a hacer cola y solicitar por medio de derecho de petición su bendito texto - que se supone ya sabido y comunicado a todos los habitantes por su mera publicación en el Diario Oficial-. Pero no. Del TLC sabemos lo que dicen la radio, los emisarios del Gobierno en sus peleas de gallo fino por TV, y lo que dicen los industriales y algunos comerciantes mayoristas de artesanías.

Coca Cola, General Motors y Wal-Mart han sido los primeros en apoyar tal Acuerdo. Y los Republicanos. Aquí se han oído voces de los arroceros y lecheros en contra. Y los agricultores que llevarán la peor parte si se hiciera efectivo no se han percatado del peligro en que van a quedar. 

La realidad es que a nadie convence el tal Acuerdo de Promoción Comercial, que así se llama. ¿Quiénes se verán beneficiados? Y la pregunta más dura, ¿quiénes se verán perjudicados? ¿Por qué en Estados Unidos hay tanto interés de su aprobación? Lo de menos es la razón política de la violación de derechos humanos para su dilación. Son razones de preocupación por su impacto social.

Se verán beneficiados los bancos, los empresarios petroleros, las productoras de medicamentos, los explotadores de carbón, las compañías mineras extranjeras, los agricultores norteamericanos, los exportadores textileros y automotrices norteamericanos, sus grandes cadenas de almacenes, como Wal-Mart. Este es el gran interés que tiene EE.UU. en su aprobación. Ganará más para su economía ese país que el nuestro, porque Colombia se ha convertido por el contrabando y sin TLCs, en una plaza inmensa de mercado para países como China, Taiwán, Corea y, obvio, EE.UU. Pulularán más los sanandresitos, las tienduchas en las aceras, los vendedores informales en las calles y esquinas. ¡Qué buen propósito el del famoso TLC, que favorecen más al vecino rico!

Se verá perjudicado nuestro mercado nacional en productos del campo, como maíz, trigo, arroz, fríjol, papa, tomate, frutas, leche y sus derivados. Nuestro principal renglón, la agricultura, tan floreciente en otras épocas, por fin se vendrá a pique. Lo poco que dejaron los paras, la guerrilla y la indolencia del Gobierno en dar estímulos y capacitación a nuestros campesinos lo acabará el famoso TLC. ¿Qué podrán hacer, de qué podrán vivir, entonces, nuestros campesinos que madrugan a arar con bueyes y burros, a echar azadón a sol y agua, sin tractores ni tecnología?

Si no se protegen nuestros productos agrícolas, nuestros textiles, nuestra mano de obra necesitada, tantos años de lucha y experiencia, tantos campos de trabajo, tantas bocas van a quedar sin pan, sin trabajo, sin educación, sin soporte técnico. Colombia va a resultar vendida, literalmente, con esta clase de “tratados” que empobrecen, en lugar de mejorar el panorama laboral, productivo y el empleo decente.

14-02-11 - 9:51 a.m.

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